Hoy es Halloween. No os habíais enterado ¿no? bueno pues aquí estoy yo para decíroslo. Y hoy es el día por excelencia para ver todas esas pelis de miedo que más nos gustan. ¿Por qué? Porque somos masocas. Si tienes un día triste, no te pones una canción alegre, ¿verdad? Pues esto es igual. ¿Qué hay que pasar miedo? pues se pasa a lo grande. También puede ser que el cine de terror sea tu favorito y este día simplemente no tienes que poner ninguna excusa para ver esas películas que ves todo el año. Al que sólo le guste la comedia, hoy no podrá juzgarte.
Y como todos hemos visto y conocemos bastantes, sabemos de sobra lo que debemos y NO debemos hacer en una película de terror. ¿No? pero por si acaso llega un apocalipsis de ¿asesinos de películas? y hay algún despistadillo, aquí traigo una guía básica de cómo no cagarla e intentar sobrevivir más de 90 minutos siguiendo estos pasos.
1- Lo primero y ante todo: NO sospeches de alguien. Al menos no insistentemente sobre esa sola persona, por muy evidente que sea, por mucho que le veas paseando por el barrio justo cuando ha habido un asesinato, porque entonces el verdadero asesino lo matará delante de tu cara simplemente para que veas lo equivocado que estabas. Además de triste, te sentirás culpable y ridículo por tu mala intuición y no es plan.
2- Nunca, bajo ningún concepto, mates a nadie accidentalmente (ni aposta, ya que estamos), o simplemente hagas nada considerado malo porque aunque estés solo, alguien desde no se sabe dónde, te verá y luego es un coñazo que no dejen de llegarte mensajes anónimos recordándote lo que has hecho. Que pereza leer todos los días lo mismo y encima puede que te maten a ti por ello. Mejor no te arriesgues y ve con cuidado por esas carreteras solitarias.
3- NO huyas corriendo por el bosque. Da igual que hagas running por ahí cada mañana y que el terreno siempre esté liso como una tabla, en ese momento, de repente, aparecerá una ramita minúscula o una piedra que te haga escoñarte cuando tienes al asesino casi encima. Y tal es el hostión que ya ni tienes fuerzas para levantarte, por lo que ni te molestes en intentar huir en plan serpiente después de haberle dado una patada donde pilles, porque lo único que vas a conseguir es terminar de romperte el tobillo.
4- Bueno, pues cojo el coche. NO, tampoco. Se te caerán las llaves cuando vayas a abrir la puerta (el coche siempre está abierto, pero justo el día que te persigue un asesino habías decidido cerrarlo, ¡qué mala suerte!…). Cuando por fin las tienes, no das con la correcta para arrancar el coche y cuando la encuentras, adivina, no arranca a la primera. Ni a la segunda, ni a la tercera y así hasta que le haya dado tiempo al asesino a pegarse a la ventanilla y tengas que echar el seguro para que no te saque en volandas. Y como no le importa el seguro (ni a ti tampoco después de esto), terminará haciéndolo rompiendo la ventanilla.
5- Has cogido el coche y por suerte no ha pasado nada de eso. NO lo dejes en un parking. Aunque haya ochocientos coches allí, no habrá ni una sola persona sacando el coche a la vez que tú. O puede que una sí, que salga de detrás de una columna para hacerte pegar tal grito que salten las alarmas de alrededor y te mire raro, pero luego se vaya como si nada. Después solo se oirá el sonido de tus pasos y tendrás que ir mirando para atrás todo el rato, hasta que por fin llegues a tu coche y te sientas a salvo pero claro, el asesino estará dentro. Sí, hay ochocientos coches pero sabía cuál era el tuyo. Mejor aparcarlo en la calle, que comerse un bordillo asusta menos.
6- NO salgas sin batería en el móvil, porque se te va a cortar en el momento en que le estés diciendo a alguien la calle donde estás, que en realidad será un callejón oscuro, para que vayan a buscarte o simplemente pidiendo ayuda. No va a darte tiempo, así que mejor tenerlo cargado al 100%. Aunque en ese caso te quedarás sin cobertura, pero bueno… lo habías intentado.
7- Llegas a casa y te la encuentras abierta (porque está claro, tienes una cristalera justo al lado de la puerta para que puedan romperla fácilmente y abrir desde dentro), encima oyes un ruido extraño. NO preguntes “¿quién anda ahí?” porque normalmente no te van a responder: “el asesino, espere un momento por favor”. De hecho no va a contestarte nadie y seguirán los ruidos hasta que veas que solo era tu mejor amigo o un policía o alguien de quien jamás sospecharías en absoluto que había ido a comprobar si todo estaba bien. Ahórratelo.
8- Te entra hambre a media noche. Te aguantas. NO abras la nevera porque al cerrarla habrá alguien ahí que estaba detrás de la puerta y que no oíste llegar. Puede que sea el asesino que estaba esperando justo ese momento para atacar o con quien vivas, que tampoco tenía otro momento para decirte que no podía dormir. De cualquier manera te llevarás un susto de muerte, aunque solo uno de los dos será el que te mate de verdad. Evítalo, porque aunque sólo hayas tenido la puerta abierta cuatro segundos y esa persona se haya tenido que atravesar media casa, estará ahí.
9- NO escapes subiendo las escaleras. Vale, si no te mata habrás conseguido buenas piernas para este verano, que al parecer era en lo único que estabas pensando, pero arriba la máxima escapatoria que tienes es encerrarte en el baño y si hasta tu hermano pequeño consigue abrirte la puerta con una horquilla, ¿no lo va a hacer un asesino de hacha o motosierra? Sal por la puerta. Lo desconcertará, en serio.
10- Cuando por fin te enfrentes cara a cara con el asesino, NO le mates. Ni lo intentes. Termina lo que empezaste y sigue huyendo. Huye tan lejos como puedas y cambia tu apellido por Thompson. Sí, ha matado a todos tus amigos, a tus padres, a tu pareja y al vecino (eso le pasa por llamar al timbre cuando no debía para pedirte una batidora), así que merece morir. Pero no va a morir. Da igual cuantas veces le dispares, le apuñales o le tires muebles a la cabeza. Si hay una segunda parte, volverá.
Estas son sólo algunas de las cosas que debemos tener en cuenta para sobrevivir sin ningún problema en una película de terror, lo más imprescindible. Así que ya solo me queda desearte feliz Halloween.
Ah, se me olvidaba. No contestes al teléfono.
lunes, 31 de octubre de 2016
domingo, 21 de agosto de 2016
5 películas de deportes que deberías ver (si no las has visto ya)
Estamos en plenas Olimpiadas y lo confieso: soy muy muy muy pero que muy (vale, creo que ya ha quedado claro) fan de los JJOO. Los vivo como si yo misma fuera a traerme una medalla y es que, al fin y al cabo cuatro años son mucho tiempo de espera y se cogen con muchas ganas, porque cuando te quieres dar cuenta ya han terminado y otra vez a esperar.
Pero como esto no es un blog de deportes, no vengo a hablar de los JJOO. Aunque nadie me va a impedir o prohibir escribir una entrada sobre Michael Phelps, ¿no? Pero no, no lo voy a hacer. ¿Entonces a que viene este tema? Me alegro que me hagas esta pregunta. El género deportivo ha estado siempre muy presente en el cine. Películas americanadas totales que nos encantan, en las que hay un equipo (generalmente de fútbol americano o football como lo quieras llamar, ese que no se juega con el pie vaya) que son unos maquinas y lo ganan todo, pero el jugador estrella se lesiona o su entrenador entra en una depresión y tienen que lograr una superación personal. O son malos con ganas pero la ilusión no se la quita nadie y tras un discurso motivacional se convierten en campeones. Da igual cómo, pero el equipo del prota siempre gana, eso se sabe. Pero eso no quita que no sea emocionante, con una música épica, la última jugada a cámara lenta y esos cambios de plano entre jugadores, público y entrenador. ¿Ya se te están poniendo los pelos de punta, verdad?
¿Y cuántas películas has visto de ese estilo? Muchas, ¿sí? Pues yo traigo estos cinco clásicos que también seguramente debes haber visto, pero si no ¿a qué estás esperando? Espero que no hasta los próximos Juegos Olímpicos…
Trapped in a Purple Haze (2000)
Esta película es menos probable que la hayas visto, porque de clásico tiene poco y de conocida aun menos, pero por eso yo la recomiendo.
Traducida en España como La Caída, trata de un chico que es un as en el hockey sobre hielo, pero que cierto día conoce a una chica que le arrastra a las drogas, le aleja del deporte de sus sueños, de su familia y en definitiva cae en la mala vida (de ahí la traducción, je). Más o menos como Diario de un rebelde pero con chica y sin Leonardo DiCaprio.
Lo mejor de esta película es que el prota es Jonathan Jackson, el actual Avery de Nashville (muy irreconocible sin el pelo largo) y la chica mala influencia es nada menos que Carly Pope, la mítica Sam McPherson de Popular. Ella sí que es un clásico. También tenemos a un todavía desconocido Hayden Christensen en un papel pequeñito. Vaya, que yo vi esta película sólo por el reparto y es por lo que más merece la pena, pero mal no está. Es típica, pero no está mal.
Pero el clásico por excelencia sobre hockey hielo y que no puedo dejar de nombrar, es The Mighty Ducks (somos los mejores). Ya sabéis, Emilio Estevez entrenando a un equipo de niños dónde está entre otros Joshua Jackson y que también hay una segunda parte. Imprescindible. Otra muy interesante es Youngblood, con Rob Lowe y Patrick Swayze, dos de los ídolos de la época.
Varsity Blues (1999)
Esta es, para mí, la película de deporte que TODO EL MUNDO DEBERÍA HABER VISTO. La historia gira en torno al equipo de fútbol americano Los Coyotes, un equipo que ha ganado el título de liga durante 23 años en un pueblo donde el fútbol es algo así como una religión. Su entrenador tiene una estatua en su honor que demuestra la leyenda que es. Pero también es un cabronazo que hace lo que sea por ganar, como machacar a sus jugadores. También humillarlos. La estrella principal se lesiona y el resto de la temporada tiene que jugar el quarterback chupabanquillos de turno que pasa a ser titular, sin hacer las cosas como al entrenador le gustan.
Jon Voight hace un papelón como dicho entrenador y le acompaña un pedazo de reparto: James Van Der Beek aka Dawson, Scott Caan, Ali Larter, Paul Walker en uno de sus primeros papeles y el gran Ron Lester, recientemente fallecido también, como el mítico Billy Bob.
Es una de esas películas que marca a una generación, que hasta ha sido parodiada en la también grande No es otra estúpida película americana y que se rumorea que pronto habrá una serie. En serio, esta sí que hay que verla sí o sí.
Otras películas sobre fútbol americano que tampoco te puedes perder son Equipo a la fuerza, con Keanu Reeves, un aficionado que tiene que jugar en el equipo junto con otro grupo al ponerse de huelga todos los profesionales o Un ángel en mi equipo, una de Disney pero que trabajan Matthew Lawrence y David Gallagher cuando era pequeñito y una monada.
Space Jam (1996)
¿Qué pasa si los Looney Tunes forman un equipo de baloncesto y tienen en él al mejor jugador de todos los tiempos? Pues que sale una película genial y única.
No sé cuantas veces he podido verla, de pequeña y de mayor, y no me canso nunca. Mezclar a personas reales con dibujos animados siempre ha funcionado muy bien, pero si encima hablamos de Bugs Bunny, el Pato Lucas y compañía y cuentan con actores de la talla de Bill Murray, el resultado es fantástico, además de divertido. Y es que, los amiguitos de la Warner Bros. tienen que vencer a unos extraterrestrillos en un partido de baloncesto, algo que parece fácil porque son enanos e inútiles, pero tras robarle las habilidades a las estrellas de la NBA, resulta algo imposible. ¿La solución? Secuestrar al mismísimo Michael Jordan, que ahora se dedica al beisbol.
No es sólo la típica película infantil, porque cualquier amante del baloncesto podría disfrutarla ya que cuentan la historia real de Jordan (saltándonos la parte donde es absorbido por un hoyo de golf, claro) y se puede ver jugar a muchas leyendas de la época, como Charles Barkley o Patrick Ewing. Además la Banda Sonora es espectacular. Me cuesta creer que haya alguien que no haya visto esta película, pero si es así ¡VUELA a verla ya!
Otra buena película de baloncesto y que también salen jugadores reales es Eddie, con Whoopi Goldberg entrenando nada menos que a los New York Knicks.
A League of Their Own (1992)
O más conocida en España como Ellas dan el golpe (bravo), es un verdadero clásico. Está basada en 1943, en plena guerra y por ello, el béisbol está a punto de desaparecer ya que los hombres están combatiendo allí, así que se forma una liga femenina por la que nadie apostaba al principio. Pero uno de los equipos sobre todo, está dispuesto a demostrar que son capaces de competir como los hombres y captar toda la atención del público. Un equipo formado nada menos que por Madonna, Geena Davis y Rosie O’Donnell entre otras, con un entrenador llamado Tom Hanks.
A ver, mala es con ganas, aunque sólo sea por ese reparto de jugadoras donde la única que se salva es Geena Davis, pero la intención es buena y como película de deporte es bastante entretenida y por lo menos atípica y eso es lo que mola al fin y al cabo, ver algo diferente. Yo la he visto muchas veces y sí, la recomiendo porque es la típica mala película que acaba gustando.
Pero hay otra película aun más mala sobre béisbol y esa es Los Calientabanquillos, con David Spade y Rob Schneider, aunque ya sabéis lo que me gustan las comedias absurdas y esta no es la mejor peor, pero tiene su gracia ver el equipo que forman todos los que nunca han sido escogidos para ningún equipo con razón.
Never Back Down (2008)
Sean Faris y Cam Gigandet sin camiseta toda la película y pelando. No digo más. La película no tiene más tampoco. Está hecha para que ellos se luzcan y lo hacen. Que si, que el argumento trata de un chico recién llegado a una ciudad, que en una noche de fiesta se ve envuelto en una pelea y le zumban pero bien, así que alguien le habla de las Artes Marciales Mixtas (MMA) y su mentor le acoge para enseñarle todo tipo de técnicas y sobre todo paciencia y disciplina. ¿Karate Kid dónde? Pues eso, para ver esta trama, lo suyo es ver la mejor película de artes marciales de todos los tiempos, Karate Kid. Pero como esa sí que doy por hecho que la ha visto todo el mundo, si te quieres lucir la vista al menos, pues recomiendo esta. Que a mí me encanta, de verdad que sí. Pero tampoco es difícil porque tengo debilidad por las artes marciales, así que…
Si ya te has visto todas las películas de Jean Claude Van Damme o Bruce Lee, mírate otra vez otra vez la trilogía de Karate Kid, también la “nueva” versión de Hilary Swank, sí. Porque otra de las mejores películas de deporte para mi es Rocky (todas ellas), aunque no sea un arte marcial, pero de meter el boxeo en alguna categoría que sea en esta.
Pero como esto no es un blog de deportes, no vengo a hablar de los JJOO. Aunque nadie me va a impedir o prohibir escribir una entrada sobre Michael Phelps, ¿no? Pero no, no lo voy a hacer. ¿Entonces a que viene este tema? Me alegro que me hagas esta pregunta. El género deportivo ha estado siempre muy presente en el cine. Películas americanadas totales que nos encantan, en las que hay un equipo (generalmente de fútbol americano o football como lo quieras llamar, ese que no se juega con el pie vaya) que son unos maquinas y lo ganan todo, pero el jugador estrella se lesiona o su entrenador entra en una depresión y tienen que lograr una superación personal. O son malos con ganas pero la ilusión no se la quita nadie y tras un discurso motivacional se convierten en campeones. Da igual cómo, pero el equipo del prota siempre gana, eso se sabe. Pero eso no quita que no sea emocionante, con una música épica, la última jugada a cámara lenta y esos cambios de plano entre jugadores, público y entrenador. ¿Ya se te están poniendo los pelos de punta, verdad?
¿Y cuántas películas has visto de ese estilo? Muchas, ¿sí? Pues yo traigo estos cinco clásicos que también seguramente debes haber visto, pero si no ¿a qué estás esperando? Espero que no hasta los próximos Juegos Olímpicos…
Trapped in a Purple Haze (2000)
Esta película es menos probable que la hayas visto, porque de clásico tiene poco y de conocida aun menos, pero por eso yo la recomiendo.
Traducida en España como La Caída, trata de un chico que es un as en el hockey sobre hielo, pero que cierto día conoce a una chica que le arrastra a las drogas, le aleja del deporte de sus sueños, de su familia y en definitiva cae en la mala vida (de ahí la traducción, je). Más o menos como Diario de un rebelde pero con chica y sin Leonardo DiCaprio.
Lo mejor de esta película es que el prota es Jonathan Jackson, el actual Avery de Nashville (muy irreconocible sin el pelo largo) y la chica mala influencia es nada menos que Carly Pope, la mítica Sam McPherson de Popular. Ella sí que es un clásico. También tenemos a un todavía desconocido Hayden Christensen en un papel pequeñito. Vaya, que yo vi esta película sólo por el reparto y es por lo que más merece la pena, pero mal no está. Es típica, pero no está mal.
Pero el clásico por excelencia sobre hockey hielo y que no puedo dejar de nombrar, es The Mighty Ducks (somos los mejores). Ya sabéis, Emilio Estevez entrenando a un equipo de niños dónde está entre otros Joshua Jackson y que también hay una segunda parte. Imprescindible. Otra muy interesante es Youngblood, con Rob Lowe y Patrick Swayze, dos de los ídolos de la época.
Varsity Blues (1999)
Esta es, para mí, la película de deporte que TODO EL MUNDO DEBERÍA HABER VISTO. La historia gira en torno al equipo de fútbol americano Los Coyotes, un equipo que ha ganado el título de liga durante 23 años en un pueblo donde el fútbol es algo así como una religión. Su entrenador tiene una estatua en su honor que demuestra la leyenda que es. Pero también es un cabronazo que hace lo que sea por ganar, como machacar a sus jugadores. También humillarlos. La estrella principal se lesiona y el resto de la temporada tiene que jugar el quarterback chupabanquillos de turno que pasa a ser titular, sin hacer las cosas como al entrenador le gustan.
Jon Voight hace un papelón como dicho entrenador y le acompaña un pedazo de reparto: James Van Der Beek aka Dawson, Scott Caan, Ali Larter, Paul Walker en uno de sus primeros papeles y el gran Ron Lester, recientemente fallecido también, como el mítico Billy Bob.
Es una de esas películas que marca a una generación, que hasta ha sido parodiada en la también grande No es otra estúpida película americana y que se rumorea que pronto habrá una serie. En serio, esta sí que hay que verla sí o sí.
Otras películas sobre fútbol americano que tampoco te puedes perder son Equipo a la fuerza, con Keanu Reeves, un aficionado que tiene que jugar en el equipo junto con otro grupo al ponerse de huelga todos los profesionales o Un ángel en mi equipo, una de Disney pero que trabajan Matthew Lawrence y David Gallagher cuando era pequeñito y una monada.
Space Jam (1996)
¿Qué pasa si los Looney Tunes forman un equipo de baloncesto y tienen en él al mejor jugador de todos los tiempos? Pues que sale una película genial y única.
No sé cuantas veces he podido verla, de pequeña y de mayor, y no me canso nunca. Mezclar a personas reales con dibujos animados siempre ha funcionado muy bien, pero si encima hablamos de Bugs Bunny, el Pato Lucas y compañía y cuentan con actores de la talla de Bill Murray, el resultado es fantástico, además de divertido. Y es que, los amiguitos de la Warner Bros. tienen que vencer a unos extraterrestrillos en un partido de baloncesto, algo que parece fácil porque son enanos e inútiles, pero tras robarle las habilidades a las estrellas de la NBA, resulta algo imposible. ¿La solución? Secuestrar al mismísimo Michael Jordan, que ahora se dedica al beisbol.
No es sólo la típica película infantil, porque cualquier amante del baloncesto podría disfrutarla ya que cuentan la historia real de Jordan (saltándonos la parte donde es absorbido por un hoyo de golf, claro) y se puede ver jugar a muchas leyendas de la época, como Charles Barkley o Patrick Ewing. Además la Banda Sonora es espectacular. Me cuesta creer que haya alguien que no haya visto esta película, pero si es así ¡VUELA a verla ya!
Otra buena película de baloncesto y que también salen jugadores reales es Eddie, con Whoopi Goldberg entrenando nada menos que a los New York Knicks.
A League of Their Own (1992)
O más conocida en España como Ellas dan el golpe (bravo), es un verdadero clásico. Está basada en 1943, en plena guerra y por ello, el béisbol está a punto de desaparecer ya que los hombres están combatiendo allí, así que se forma una liga femenina por la que nadie apostaba al principio. Pero uno de los equipos sobre todo, está dispuesto a demostrar que son capaces de competir como los hombres y captar toda la atención del público. Un equipo formado nada menos que por Madonna, Geena Davis y Rosie O’Donnell entre otras, con un entrenador llamado Tom Hanks.
A ver, mala es con ganas, aunque sólo sea por ese reparto de jugadoras donde la única que se salva es Geena Davis, pero la intención es buena y como película de deporte es bastante entretenida y por lo menos atípica y eso es lo que mola al fin y al cabo, ver algo diferente. Yo la he visto muchas veces y sí, la recomiendo porque es la típica mala película que acaba gustando.
Pero hay otra película aun más mala sobre béisbol y esa es Los Calientabanquillos, con David Spade y Rob Schneider, aunque ya sabéis lo que me gustan las comedias absurdas y esta no es la mejor peor, pero tiene su gracia ver el equipo que forman todos los que nunca han sido escogidos para ningún equipo con razón.
Never Back Down (2008)
Sean Faris y Cam Gigandet sin camiseta toda la película y pelando. No digo más. La película no tiene más tampoco. Está hecha para que ellos se luzcan y lo hacen. Que si, que el argumento trata de un chico recién llegado a una ciudad, que en una noche de fiesta se ve envuelto en una pelea y le zumban pero bien, así que alguien le habla de las Artes Marciales Mixtas (MMA) y su mentor le acoge para enseñarle todo tipo de técnicas y sobre todo paciencia y disciplina. ¿Karate Kid dónde? Pues eso, para ver esta trama, lo suyo es ver la mejor película de artes marciales de todos los tiempos, Karate Kid. Pero como esa sí que doy por hecho que la ha visto todo el mundo, si te quieres lucir la vista al menos, pues recomiendo esta. Que a mí me encanta, de verdad que sí. Pero tampoco es difícil porque tengo debilidad por las artes marciales, así que…
Si ya te has visto todas las películas de Jean Claude Van Damme o Bruce Lee, mírate otra vez otra vez la trilogía de Karate Kid, también la “nueva” versión de Hilary Swank, sí. Porque otra de las mejores películas de deporte para mi es Rocky (todas ellas), aunque no sea un arte marcial, pero de meter el boxeo en alguna categoría que sea en esta.
Estas son mis cinco películas Olímpicas, aunque sólo un
deporte de los que he nombrado lo es, ni he recomendado sólo cinco, pero quien
escribe las normas aquí ¿eh? y así mientras llegan los próximos Juegos
Olímpicos, os da tiempo a verlas todas. Nos vemos en Tokio 2020. Deportivamente
hablando, claro.
lunes, 11 de julio de 2016
Vámonos al campamento Cucamonga
Ya estamos en verano y es temporada de vacaciones para algunos. Y los campamentos son el destino vacacional de muchos. Acabar el colegio, coger un autobús con todos tus compañeros para pasar unas semanas lejos de tus padres y pasártelo en grande en el río con las canoas y contando historias de miedo en la hoguera… ¿qué? ¿Qué no soy la única que no ha vivido eso? Menos mal. Sí, eso es mucho más americano. Yo como mucho me conformaba con ver películas sobre el tema y decir: oye, que bien se lo pasan. Aunque yo en un sitio así me imagino más bien en plan Miércoles Addams.
Y una de esas películas que NUNCA me cansaba de ver en mi infancia era Camp Cucamonga, aunque en España fue traducida como Movida en el campamento, más exacto que las traducciones de Google, sí…
Vista hoy en día ya con mis años, porque sí, la vi hace poco en un ataque de nostalgia de los míos, me parece de lo más absurda del mundo, porque ni siquiera es divertida. Pero en mis años de niñez, pues oye, entretenida era y el argumento era lo más de lo más: Una chica tímida, con camisetas de Mötley Crüe, que todos los de su clase pasan de ella porque no es guay, pero conociéndola y conociéndola se va haciendo amiga de todos. Nada típico, ¿verdad? para nada.
Pero no nos engañemos, esta película es una joya. De verdad de la buena. Y es que, después de haber crecido en los 90, con todas las series que eso implica, y encontrarte en una sola película a todos los niños estrella de la tele juntos, causa muchos feelings. Bueno, quien dice todos, dice unos cuantos, pero ya me entendéis.
Tenemos a unos Danica McKellar y Josh Saviano, Winnie Cooper y Paul Pfeiffer de Aquellos maravillosos años, que decidieron dar de lado por un momento al exceso de protagonismo de Kevin Arnold y destacar por sí solos en el campamento. También al mismísimo Steve Urkel de Cosas de Casa y a Candace Cameron (ahora también Burke), la DJ Tanner sin sus Padres Forzosos pero con la misma personalidad de soy la más guay y lo sabes.
El prota era el rubio guapo de ojos azules (para más tópicos), Chad Allen, cara habitual en varias series de los 80. Y, no era un niño, pero también salía el mítico Cliff Clavin de Cheers (el cartero. Yo tampoco los conocía bien por los nombres). Faltaba Zack Morris, pero no estaba nada mal el desfile de caras famosas con el que cuenta la película. Con decir que la menos conocida de todo el reparto era Jennifer Aniston… Sí, también trabaja en esta peli y de hecho fue la primera de toda su carrera. Hacía un papel larguillo, de monitora que acaba con el monitor, claro, pero no dejaba de ser una de tantas que ni sabías cómo se llamaba y ¿quién iba a decir que acabaría poniéndose a años luz de todos esos niños que estaban destinados a ser estrellas y que se quedarían sólo en el recuerdo? Desde luego Candace Cameron no.
Y con todos ellos, ¿realmente importa el argumento de la película? NO. Es de las que hay que ver sí o sí, sólo por el reparto. Da igual si es lo más típico del mundo, que ya sepas como va a terminar en cuanto ves la primera escena, si las situaciones no te las crees ni con esa mente inocente de 10 años, si no te causa las risas que te causaban Este niño es un demonio y otras pelis de la época. Da exactamente igual. Es la primera película de Jennifer Aniston y si te has tragado todas y cada una de ellas d. RG. (después de Rachel Green), como es mi caso, esta hay que verla con mayor motivo, porque sí además puedes ver el divinismo de Winnie Cooper y DJ compitiendo por el mismo chico (y adivinad quién gana. Debieron coger esa idea de la misma vida real, cuando ambas estaban enfrentadas por ¡Jeremy Miller! Aka Ben Seaver), cuando no te las imaginabas ni trabajando juntas, resulta ser, ya lo he dicho, una joyita de película. Uno de esos clásicos escondidos.
Es de esas cosas de la infancia que merece la pena rescatar a día de hoy, de hecho mola más verla en la actualidad aunque sólo sea para criticarla y reírte (más de ella que con ella) y, estando en verano, es hasta apropiada para una tarde de esas aburridas. O noche.
Y una de esas películas que NUNCA me cansaba de ver en mi infancia era Camp Cucamonga, aunque en España fue traducida como Movida en el campamento, más exacto que las traducciones de Google, sí…
Vista hoy en día ya con mis años, porque sí, la vi hace poco en un ataque de nostalgia de los míos, me parece de lo más absurda del mundo, porque ni siquiera es divertida. Pero en mis años de niñez, pues oye, entretenida era y el argumento era lo más de lo más: Una chica tímida, con camisetas de Mötley Crüe, que todos los de su clase pasan de ella porque no es guay, pero conociéndola y conociéndola se va haciendo amiga de todos. Nada típico, ¿verdad? para nada.
Pero no nos engañemos, esta película es una joya. De verdad de la buena. Y es que, después de haber crecido en los 90, con todas las series que eso implica, y encontrarte en una sola película a todos los niños estrella de la tele juntos, causa muchos feelings. Bueno, quien dice todos, dice unos cuantos, pero ya me entendéis.
Tenemos a unos Danica McKellar y Josh Saviano, Winnie Cooper y Paul Pfeiffer de Aquellos maravillosos años, que decidieron dar de lado por un momento al exceso de protagonismo de Kevin Arnold y destacar por sí solos en el campamento. También al mismísimo Steve Urkel de Cosas de Casa y a Candace Cameron (ahora también Burke), la DJ Tanner sin sus Padres Forzosos pero con la misma personalidad de soy la más guay y lo sabes.
El prota era el rubio guapo de ojos azules (para más tópicos), Chad Allen, cara habitual en varias series de los 80. Y, no era un niño, pero también salía el mítico Cliff Clavin de Cheers (el cartero. Yo tampoco los conocía bien por los nombres). Faltaba Zack Morris, pero no estaba nada mal el desfile de caras famosas con el que cuenta la película. Con decir que la menos conocida de todo el reparto era Jennifer Aniston… Sí, también trabaja en esta peli y de hecho fue la primera de toda su carrera. Hacía un papel larguillo, de monitora que acaba con el monitor, claro, pero no dejaba de ser una de tantas que ni sabías cómo se llamaba y ¿quién iba a decir que acabaría poniéndose a años luz de todos esos niños que estaban destinados a ser estrellas y que se quedarían sólo en el recuerdo? Desde luego Candace Cameron no.
Y con todos ellos, ¿realmente importa el argumento de la película? NO. Es de las que hay que ver sí o sí, sólo por el reparto. Da igual si es lo más típico del mundo, que ya sepas como va a terminar en cuanto ves la primera escena, si las situaciones no te las crees ni con esa mente inocente de 10 años, si no te causa las risas que te causaban Este niño es un demonio y otras pelis de la época. Da exactamente igual. Es la primera película de Jennifer Aniston y si te has tragado todas y cada una de ellas d. RG. (después de Rachel Green), como es mi caso, esta hay que verla con mayor motivo, porque sí además puedes ver el divinismo de Winnie Cooper y DJ compitiendo por el mismo chico (y adivinad quién gana. Debieron coger esa idea de la misma vida real, cuando ambas estaban enfrentadas por ¡Jeremy Miller! Aka Ben Seaver), cuando no te las imaginabas ni trabajando juntas, resulta ser, ya lo he dicho, una joyita de película. Uno de esos clásicos escondidos.
Es de esas cosas de la infancia que merece la pena rescatar a día de hoy, de hecho mola más verla en la actualidad aunque sólo sea para criticarla y reírte (más de ella que con ella) y, estando en verano, es hasta apropiada para una tarde de esas aburridas. O noche.
domingo, 13 de marzo de 2016
Joe Dirt: Habemus secuela
Poco se está hablando de la segunda parte de Joe Guarro, o Joe Dirt que suena mejor, pero sí, yo también me enteré hace poco que este singular personaje de extraño peinado había regresado y lo hizo nada menos que el verano pasado. No todo lo que se hizo el último verano se sabe…
En la moda de sacar segundas partes de películas noventeras (en este caso de 2001) 20 años después, no podía faltar Joe Dirt que, si es cierto que no fue una de las comedias más recordadas de la época, si que tuvo innumerables fans (he aquí una). Si no, no hubiesen creado una secuela ¿no?
Así que, como buena nostálgica que soy, me puse de lleno a buscar esta película titulada Joe Dirt 2: Beautiful Loser, traducida de forma brillante como siempre en España como Joe Guarro vaya pringado, y estrenada directamente en vídeo. Por supuesto la vi. Pero antes voy a poneros un poco en precedente y hablar de Joe Dirt (La sucia historia de Joe Guarro), la primera parte.
La historia de Joe Dirt (David Spade) es básicamente que de niño perdió a sus padres en el Gran Cañón. No es que murieran, es que se fueron sin él (y pensabais que lo de Solo en casa era trágico…) y Joe se dedica a buscarlos por todo el país desde entonces. En una de sus paradas conoce a Brandy (Brittany Daniel), una guapa rubia que extrañamente queda muy encariñada de él, pero a la que también pierde. Toda esa historia la está contando en el presente, en un programa de radio donde engancha a la audiencia.
Parece que no tiene sentido alguno, y así es, pero eso es lo que mola de la película, que cada historia que le pasa a Joe es más rocambolesca que la anterior y a quienes nos gusta el humor absurdo, termina pareciendo una muy entretenida película con la que reírse inevitablemente y hasta causa cierta intriga. Tiene momentazos de los que se te graban y los personajes, a cual más extraño, aunque muy carismáticos y, desde luego, divertidos.
En la moda de sacar segundas partes de películas noventeras (en este caso de 2001) 20 años después, no podía faltar Joe Dirt que, si es cierto que no fue una de las comedias más recordadas de la época, si que tuvo innumerables fans (he aquí una). Si no, no hubiesen creado una secuela ¿no?
Así que, como buena nostálgica que soy, me puse de lleno a buscar esta película titulada Joe Dirt 2: Beautiful Loser, traducida de forma brillante como siempre en España como Joe Guarro vaya pringado, y estrenada directamente en vídeo. Por supuesto la vi. Pero antes voy a poneros un poco en precedente y hablar de Joe Dirt (La sucia historia de Joe Guarro), la primera parte.
Parece que no tiene sentido alguno, y así es, pero eso es lo que mola de la película, que cada historia que le pasa a Joe es más rocambolesca que la anterior y a quienes nos gusta el humor absurdo, termina pareciendo una muy entretenida película con la que reírse inevitablemente y hasta causa cierta intriga. Tiene momentazos de los que se te graban y los personajes, a cual más extraño, aunque muy carismáticos y, desde luego, divertidos.
Pero bien, la segunda parte no tiene sentido de verdad. Y para poder contar de qué va, debo hacer un spoiler de la primera, lo siento.
La película empieza con unos tipos contando la historia, incluido a Joe contando la historia. Ahí ya me empecé a perder, pero la parodia a Forrest Gump si me pareció buena.
Finalmente, Joe, con su mismo peinado, se casó con Brandy y tuvieron trillizas, aunque solo dos de ellas son iguales… y cuando ellas ya son un poco mayores, Joe se pierde tras un huracán. De nuevo tiene que buscar a su familia, pero esta vez en el pasado. Si si, resulta que viaja en el tiempo sin saber por qué ni cómo, donde conoce a la madre de Brandy y a un montón de gente a la que tendrá que ayudar y cambiar lo que será su futuro si quiere regresar al presente.
Esto es más o menos de lo que me enteré, porque, aunque puse toda mi intención, no entendía nada de nada. Y no es porque yo me líe con los viajes temporales, que también, es que parece que Joey Tribbiani ha cogido el guión y ha sustituido todas las palabras por sus sinónimos, aparte de ser un aburrimiento tremendo. Las risas están ausentes en casi todo momento, que alguna hay, sí, pero estaba tan ocupada tratando de intentar hilar el argumento que las perdí por el camino. Igual soy yo la corta, pero me pareció una película muy mala, que sé que la anterior también lo es, pero las películas de comedia malas me parecen buenas (tiene su lógica), así que imaginaros lo mala que realmente es esta.
Me esperaba más de David Spade, uno de mis cómicos favoritos, que repite su papel claro está, y también como guionista, pero tanto de uno como de otro parece que esté dormido. Ni de lejos se luce tanto como en la primera, claro que los años no le han perdonado mucho.
También está de nuevo Brittany Daniel, una gemela de Sweet Valley, y vale que no sea una gran actriz, pero a mí siempre me ha gustado y en Joe Dirt su personaje es bastante destacable, con momentos muy míticos y se ganó al público sencillamente. Pero ella tampoco logró igualarse, aquí tristemente fue un simple acompañamiento, con solo una escena de mediana gracia.
Ojo también con el papel de Mark McGrath. Supongo que querían repetir la buena colaboración de Kid Rock en la primera. Ahí se quedó, en un intento. Personaje odioso donde los haya.
A su favor debo decir que, es de las típicas que cuando la ves de segundas, consigues fijarte más en los detalles que las maldiciones y bostezos no te dejaron ver la primera vez y terminas sacándole algo más y puede que hasta guste algo. Lo malo es que no sé si hay ganas y valor para verla otra vez.
Siento si a alguien le he quitado las ganas de verla, no era mi intención… seguro que a alguien le ha gustado, pero en mi opinión sobra mucho esta película. Se nota que está hecha de forma precipitada solo por el hecho de querer subirse al carro de rescatar los clásicos. A algunos les ha salido bien, pero a otros… NO.
Y me duele decir esto porque como he dicho, soy fan de Joe Dirt y esa es la que voy a seguir recomendando cuando alguien me pregunte por una buena peli mala.
domingo, 28 de febrero de 2016
Los Tanner han vuelto a conquistarnos
Mi infancia se resume en muchas series (y mi adolescencia y mi “madurez”…), pero una de las que más cariño tengo y guardo mejor recuerdo es sin duda Padres forzosos. Sí, yo fui de esas que la veía en las tardes de Canal Plus. Crecí junto con DJ, Stephanie y Michelle y los Tanner eran ya como miembros de la familia, una familia muy guay.
Nunca pensé que (muchos) años después seguiría sabiendo de sus vidas, pero estamos en la era de los reboots y demás, así que no era de extrañar su vuelta desde hace un tiempo.
Yo odio estos regresos, nunca lo he ocultado. Si algo triunfó en una época, no quiere decir que lo haga en otra totalmente distinta, de hecho casi nunca lo hace. Por mucho que nos gusten y echemos de menos estas series, es mejor recordarlas con nostalgia a verlas hoy en día y que éstas sean una copia mala de lo que fueron. Como diría mi querida Sidney Prescott, la primera norma de los remakes es: no jodas al original. Hay muchas que olvidan eso y nuestra serie termina transformada de éxito a fracaso (ejem Melrose Place ejem) y siempre se recuerda más lo segundo. Además nuestra mentalidad no es la misma, obviamente, ni los adolescentes de ahora son como lo éramos nosotros, por lo cual la historia “nueva” no encaja en ninguno de los dos públicos.
Por todo esto, tenía mucho reparo a la hora de ver Madres forzosas (Sí, lo han hecho… se queda con Fuller House, lo siento), pero a la vez mucha curiosidad y ganas de saber de nuevo de ellos porque lo habían presentado todo muy apetecible.
El viernes fue el gran estreno a nivel mundial y de toda la temporada completa y sí, la curiosidad siempre vence, porque como no soy gato no me mató, y debo decir que, bajo mi opinión (y por lo que estoy leyendo, la de muchos más), de momento han roto con ese esquema y tiene la fórmula perfecta para satisfacer a ambas generaciones, adaptándose a los nuevos tiempos pero sin perder su esencia y valores.
Sólo he podido ver el piloto por ahora, pero es más que suficiente para comentar mis primeras impresiones y para quedarme con la serie. Me han convencido y no soy fácil. Si lo que querían era crear ataques de nostalgia, lo han conseguido y eso al fin y al cabo es lo bueno que sí tienen los regresos.
Si aun no lo habéis visto, no lo leáis si no queréis spoilers, aunque ya se presentan todos en el tráiler y en la temática de la serie en sí, pero nunca se sabe.
El capítulo empieza con Danny, Jesse, Joey y Becky presentándose en la cocina como si nada hubiera cambiado en todos estos años, vamos que parece que vaya seguido del último capítulo y nunca hubiera acabado. Dos minutos de capítulo y ya tenía una sonrisa idiota en la cara. Después llega DJ como madre y Stephanie (la más cambiada, ¡qué guapa!) recién llegada de Londres cómo DJ de éxito (ahí ya empiezan con el primer chiste bueno) y se preguntan dónde está su hermana Michelle, la cual anda liada con su empresa de moda. Grandísimo el momento de la mirada que dedican a cámara después del feo que han hecho las Olsen de no participar. Un feo muy grande porque ellas es lo único que ha faltado. Han cuidado hasta el último detalle haciéndonos sentir nostalgia y acordándonos de la serie original a cada momento, con guiños constantes a ella.
No han cambiado NADA. La casa está recreada a la perfección, sus bromas son las mismas, ¡el perro Comet!... hasta su doblaje es igual en casi todos los personajes (matadme, sí, lo he visto en español). Si no fuera porque están todos mucho más mayores, por muy bien que diga Jesse que se han conservado (aunque él sigue igual de guapo. Uno de mis primeros crush), diría que me he puesto a ver otra vez mis viejos capítulos grabados de la tele. No ha faltado ni la canción Forever, ni el señor Castor o como se llame, que ese sí ha perdido la gracia, ni el “que grosero” de Stephanie. Con eso es con lo que más se han ganado mi corazón porque adoraba a esa niña en sus comienzos, cuando fue adolescente la cosa ya cambió. Aunque creo que voy a volver a adorarla. Todo un detalle también que los gemelos Nicky y Alex sean los mismos que de pequeños.
Por no cambiar, no han cambiado ni el theme. Ahora es más moderno, claro, y está bastante logrado, pero me quedo con el de siempre.
El argumento, como ya sabíamos, también es el mismo. Ahora DJ vive el mismo drama que su padre y se queda viuda con tres hijos. Y después de haber estado apoyándola una temporada, Danny, Becky y Jesse se tienen que marchar a Los Ángeles y Joey a Las Vegas (una pena que solo hayan venido como invitados), por lo que se quedan a vivir con ella para ayudarla la tía Stephanie y su mejor amiga Kimmy Gibbler, la cual sigue siendo mi personaje favorito.
La única diferencia con los personajes padres es que ella tiene una hija y Joey, el amigo de entonces, no tenía y por lo que se ve sigue siendo hasta un solterón.
También ronda de nuevo Steve, el novio de juventud de DJ que siempre pensé que fue él con quien acabó, pero no. Aunque ya ha venido directo a querer volver con ella, así que está claro que ahora sí terminarán juntos. O eso espero al menos, porque a mí es un chico que me encantaba.
Lo único malo que le he encontrado al piloto y supongo que a la serie en general, son los niños. Para nada tienen el carisma y la gracia que tenían ellas de pequeñas, ni tampoco su química con los adultos. Han debido de sacar la sosería de su madre pero aun así, hasta DJ tenía sus momentos y ellos aún es pronto para crucificarlos por completo, pero digamos que no harán una serie sobre ellos dentro de 30 años...
El bebé por ejemplo no hace NADA, cuando Michelle se comía la cámara con los ojos y la condenada parecía que ya estaba metida en el papel desde el principio. Qué fan era yo de las Olsen por favor… Para mí sobran los cuatro, yo lo siento, ni la hija de Kimmy se salva. Aunque el mediano tiene la misma obsesión que su abuelo Danny por la limpieza, eso es un pequeño punto a su favor. Pero claro, estos chicuelos van a ser el punto destacable de la serie para los niños de ahora que la vean de nuevas, como para nosotros lo fueron ellas porque, repito, no somos para nada iguales.
También el hecho de que todo sea exactamente igual puede ser un arma de doble filo. Por un lado está genial seguir viendo la misma serie, porque no gusta que las cosas cambien demasiado, al menos a mí, pero por otro, puede llegar a resultar repetitivo y algo cansino si no se lo montan bien. Pero si siguen así de brillantes, van sobrados.
En definitiva, para quien no haya visto la original, puede que esta sea una serie cualquiera más, tirando a simplona sin gran cosa que destacar. Pero para la generación Padres forzosos, es una versión mucho más que aceptable, muy trabajada, con la que se respira recuerdos buenos (que te hacen sentirte mayor, eso sí) y con gags que sólo nosotros entendemos y eso siempre mola.
A mí me ha sorprendido muchísimo y me ha ENCANTADO este piloto. Así sí se hacen los regresos, siendo coherente en todo momento con su historia previa, porque si no ¿por qué llamarlo continuación? (ejem Melrose Place ejem). Tendré que esperar a ver la temporada entera para ver si sigo opinando lo mismo, pero aquí ya han hecho un gran homenaje a nuestra infancia y eso es con lo que me quedo.
Los Tanner vuelven a enamorar y enganchar.
Nunca pensé que (muchos) años después seguiría sabiendo de sus vidas, pero estamos en la era de los reboots y demás, así que no era de extrañar su vuelta desde hace un tiempo.
Yo odio estos regresos, nunca lo he ocultado. Si algo triunfó en una época, no quiere decir que lo haga en otra totalmente distinta, de hecho casi nunca lo hace. Por mucho que nos gusten y echemos de menos estas series, es mejor recordarlas con nostalgia a verlas hoy en día y que éstas sean una copia mala de lo que fueron. Como diría mi querida Sidney Prescott, la primera norma de los remakes es: no jodas al original. Hay muchas que olvidan eso y nuestra serie termina transformada de éxito a fracaso (ejem Melrose Place ejem) y siempre se recuerda más lo segundo. Además nuestra mentalidad no es la misma, obviamente, ni los adolescentes de ahora son como lo éramos nosotros, por lo cual la historia “nueva” no encaja en ninguno de los dos públicos.
Por todo esto, tenía mucho reparo a la hora de ver Madres forzosas (Sí, lo han hecho… se queda con Fuller House, lo siento), pero a la vez mucha curiosidad y ganas de saber de nuevo de ellos porque lo habían presentado todo muy apetecible.
El viernes fue el gran estreno a nivel mundial y de toda la temporada completa y sí, la curiosidad siempre vence, porque como no soy gato no me mató, y debo decir que, bajo mi opinión (y por lo que estoy leyendo, la de muchos más), de momento han roto con ese esquema y tiene la fórmula perfecta para satisfacer a ambas generaciones, adaptándose a los nuevos tiempos pero sin perder su esencia y valores.
Sólo he podido ver el piloto por ahora, pero es más que suficiente para comentar mis primeras impresiones y para quedarme con la serie. Me han convencido y no soy fácil. Si lo que querían era crear ataques de nostalgia, lo han conseguido y eso al fin y al cabo es lo bueno que sí tienen los regresos.
Si aun no lo habéis visto, no lo leáis si no queréis spoilers, aunque ya se presentan todos en el tráiler y en la temática de la serie en sí, pero nunca se sabe.
El capítulo empieza con Danny, Jesse, Joey y Becky presentándose en la cocina como si nada hubiera cambiado en todos estos años, vamos que parece que vaya seguido del último capítulo y nunca hubiera acabado. Dos minutos de capítulo y ya tenía una sonrisa idiota en la cara. Después llega DJ como madre y Stephanie (la más cambiada, ¡qué guapa!) recién llegada de Londres cómo DJ de éxito (ahí ya empiezan con el primer chiste bueno) y se preguntan dónde está su hermana Michelle, la cual anda liada con su empresa de moda. Grandísimo el momento de la mirada que dedican a cámara después del feo que han hecho las Olsen de no participar. Un feo muy grande porque ellas es lo único que ha faltado. Han cuidado hasta el último detalle haciéndonos sentir nostalgia y acordándonos de la serie original a cada momento, con guiños constantes a ella.
No han cambiado NADA. La casa está recreada a la perfección, sus bromas son las mismas, ¡el perro Comet!... hasta su doblaje es igual en casi todos los personajes (matadme, sí, lo he visto en español). Si no fuera porque están todos mucho más mayores, por muy bien que diga Jesse que se han conservado (aunque él sigue igual de guapo. Uno de mis primeros crush), diría que me he puesto a ver otra vez mis viejos capítulos grabados de la tele. No ha faltado ni la canción Forever, ni el señor Castor o como se llame, que ese sí ha perdido la gracia, ni el “que grosero” de Stephanie. Con eso es con lo que más se han ganado mi corazón porque adoraba a esa niña en sus comienzos, cuando fue adolescente la cosa ya cambió. Aunque creo que voy a volver a adorarla. Todo un detalle también que los gemelos Nicky y Alex sean los mismos que de pequeños.
Por no cambiar, no han cambiado ni el theme. Ahora es más moderno, claro, y está bastante logrado, pero me quedo con el de siempre.
El argumento, como ya sabíamos, también es el mismo. Ahora DJ vive el mismo drama que su padre y se queda viuda con tres hijos. Y después de haber estado apoyándola una temporada, Danny, Becky y Jesse se tienen que marchar a Los Ángeles y Joey a Las Vegas (una pena que solo hayan venido como invitados), por lo que se quedan a vivir con ella para ayudarla la tía Stephanie y su mejor amiga Kimmy Gibbler, la cual sigue siendo mi personaje favorito.
La única diferencia con los personajes padres es que ella tiene una hija y Joey, el amigo de entonces, no tenía y por lo que se ve sigue siendo hasta un solterón.
También ronda de nuevo Steve, el novio de juventud de DJ que siempre pensé que fue él con quien acabó, pero no. Aunque ya ha venido directo a querer volver con ella, así que está claro que ahora sí terminarán juntos. O eso espero al menos, porque a mí es un chico que me encantaba.
Lo único malo que le he encontrado al piloto y supongo que a la serie en general, son los niños. Para nada tienen el carisma y la gracia que tenían ellas de pequeñas, ni tampoco su química con los adultos. Han debido de sacar la sosería de su madre pero aun así, hasta DJ tenía sus momentos y ellos aún es pronto para crucificarlos por completo, pero digamos que no harán una serie sobre ellos dentro de 30 años...
El bebé por ejemplo no hace NADA, cuando Michelle se comía la cámara con los ojos y la condenada parecía que ya estaba metida en el papel desde el principio. Qué fan era yo de las Olsen por favor… Para mí sobran los cuatro, yo lo siento, ni la hija de Kimmy se salva. Aunque el mediano tiene la misma obsesión que su abuelo Danny por la limpieza, eso es un pequeño punto a su favor. Pero claro, estos chicuelos van a ser el punto destacable de la serie para los niños de ahora que la vean de nuevas, como para nosotros lo fueron ellas porque, repito, no somos para nada iguales.
También el hecho de que todo sea exactamente igual puede ser un arma de doble filo. Por un lado está genial seguir viendo la misma serie, porque no gusta que las cosas cambien demasiado, al menos a mí, pero por otro, puede llegar a resultar repetitivo y algo cansino si no se lo montan bien. Pero si siguen así de brillantes, van sobrados.
En definitiva, para quien no haya visto la original, puede que esta sea una serie cualquiera más, tirando a simplona sin gran cosa que destacar. Pero para la generación Padres forzosos, es una versión mucho más que aceptable, muy trabajada, con la que se respira recuerdos buenos (que te hacen sentirte mayor, eso sí) y con gags que sólo nosotros entendemos y eso siempre mola.
A mí me ha sorprendido muchísimo y me ha ENCANTADO este piloto. Así sí se hacen los regresos, siendo coherente en todo momento con su historia previa, porque si no ¿por qué llamarlo continuación? (ejem Melrose Place ejem). Tendré que esperar a ver la temporada entera para ver si sigo opinando lo mismo, pero aquí ya han hecho un gran homenaje a nuestra infancia y eso es con lo que me quedo.
Los Tanner vuelven a enamorar y enganchar.
domingo, 14 de febrero de 2016
Zoolander, la primera
Aprovechando que esta semana se ha estrenado la esperada segunda parte de Zoolander, me voy a marcar un Atresmedia y voy a hablaros de la primera. Porque toda historia tiene un comienzo, hasta la de Derek Zoolander. Y si no la habéis visto, echarla un ojo antes de empezar por la secuela. Es lógico, ¿no?
En esta película, Ben Stiller interpreta a este singular modelo, el más importante de los últimos años. Así lo demuestran su famosísima mirada de acero azul y sus tres premios consecutivos VH1. Pero al cuarto año, su trono cae en manos de Hansel (Owen Wilson), más renovado y más liberal que él. Convencido de que iba a ganar, de hecho se sube al escenario a recoger el premio sin haber oído su nombre (gran momento), Derek cae hundido tras este revés y cree que el mundo de la moda se ha acabado para él. Hasta que el importante diseñador Mugatu lo contrata para su próxima colección. ¿Por qué lo quiere sólo a él? La periodista Matilda (Christine Taylor) cree que hay Mugatu, digo gato, encerrado e inmediatamente se pone a investigar. Que le hayan lavado el cerebro a Derek es solo el primer paso, pero hay mucho más detrás de esta historia y contarán con la ayuda de Hansel y de un informador secreto (cameo de peso y hasta sorpresa. Venga, que no lo digo) para llegar al fondo de todo.
Parece una película hasta de intriga, ¿verdad? Pues es una de las más absurdas y a la vez geniales de Ben Stiller. Pocas veces se trata el tema de la moda, y mucho menos el masculino, de una forma tan paródica y con un humor tan bueno. Es inevitable reírse y mucho con (y no de. Importante) su trama tan surrealista. Porque cuando crees que ya lo has visto todo, se superan a lo grande hasta el punto de que la canción Relax de Frankie goes to Hollywood sea la clave de todo.
Y el momentazo diversión de la gasolinera creo que ya define absolutamente la brillantez de ello, no sólo de esta película, sino de las comedias en general. Tan bueno que Wham! jamás se lo perdonará.
Hay muchas escenas que son verdaderas joyitas, como Derek trabajando en la mina o el duelo de pasarela que se marca con Hansel. Sería imposible citarlas todas, al igual que a sus cameos. Por lo visto en la segunda parte también hay bastantes, no he querido spoilearme nada, pero yo no conozco ninguna película en la que hayan salido tantísimas caras conocidas (e importantes algunas) como aquí. Muchas ni te da tiempo a verlas y otras ni te podrías imaginar que salieran. Hablamos ni más ni menos que de la Vicky Beckham, así con confianza, Natalie Portman, Lenny Kravitz, ¡Donald Trump!, Paris Hilton… en fin, que se tarda menos en ver la peli y buscarlos. Es como un bonus. Aparte de reírte con ella, identificas a las estrellas.
No sabría decir cual película de Ben Stiller me gusta más (por algo es mi actor cómico favorito), pero sin duda Zoolander está en los primeros puestos. Decir que hace un papel fantástico es poco. El dúo, además, que forma con Owen Wilson funciona a la perfección, como ya han demostrado en más de una ocasión. Por todo esto, espero que no se cumpla el tópico de segundas partes nunca fueron buenas y no me decepcione.
En esta película, Ben Stiller interpreta a este singular modelo, el más importante de los últimos años. Así lo demuestran su famosísima mirada de acero azul y sus tres premios consecutivos VH1. Pero al cuarto año, su trono cae en manos de Hansel (Owen Wilson), más renovado y más liberal que él. Convencido de que iba a ganar, de hecho se sube al escenario a recoger el premio sin haber oído su nombre (gran momento), Derek cae hundido tras este revés y cree que el mundo de la moda se ha acabado para él. Hasta que el importante diseñador Mugatu lo contrata para su próxima colección. ¿Por qué lo quiere sólo a él? La periodista Matilda (Christine Taylor) cree que hay Mugatu, digo gato, encerrado e inmediatamente se pone a investigar. Que le hayan lavado el cerebro a Derek es solo el primer paso, pero hay mucho más detrás de esta historia y contarán con la ayuda de Hansel y de un informador secreto (cameo de peso y hasta sorpresa. Venga, que no lo digo) para llegar al fondo de todo.
Parece una película hasta de intriga, ¿verdad? Pues es una de las más absurdas y a la vez geniales de Ben Stiller. Pocas veces se trata el tema de la moda, y mucho menos el masculino, de una forma tan paródica y con un humor tan bueno. Es inevitable reírse y mucho con (y no de. Importante) su trama tan surrealista. Porque cuando crees que ya lo has visto todo, se superan a lo grande hasta el punto de que la canción Relax de Frankie goes to Hollywood sea la clave de todo.
Y el momentazo diversión de la gasolinera creo que ya define absolutamente la brillantez de ello, no sólo de esta película, sino de las comedias en general. Tan bueno que Wham! jamás se lo perdonará.
Hay muchas escenas que son verdaderas joyitas, como Derek trabajando en la mina o el duelo de pasarela que se marca con Hansel. Sería imposible citarlas todas, al igual que a sus cameos. Por lo visto en la segunda parte también hay bastantes, no he querido spoilearme nada, pero yo no conozco ninguna película en la que hayan salido tantísimas caras conocidas (e importantes algunas) como aquí. Muchas ni te da tiempo a verlas y otras ni te podrías imaginar que salieran. Hablamos ni más ni menos que de la Vicky Beckham, así con confianza, Natalie Portman, Lenny Kravitz, ¡Donald Trump!, Paris Hilton… en fin, que se tarda menos en ver la peli y buscarlos. Es como un bonus. Aparte de reírte con ella, identificas a las estrellas.
No sabría decir cual película de Ben Stiller me gusta más (por algo es mi actor cómico favorito), pero sin duda Zoolander está en los primeros puestos. Decir que hace un papel fantástico es poco. El dúo, además, que forma con Owen Wilson funciona a la perfección, como ya han demostrado en más de una ocasión. Por todo esto, espero que no se cumpla el tópico de segundas partes nunca fueron buenas y no me decepcione.
miércoles, 3 de febrero de 2016
7 motivos para ver Buffy Cazavampiros
Esta semana, concretamente a partir del lunes (lunes día 1, porque no sé cuando estás leyendo esta entrada), la cadena privada Syfy ha comenzado a emitir Buffy Cazavampiros desde el principio (porque emitirlo desde el final no tendría ninguna gracia…) y de forma completa, cada tarde dos “nuevos” episodios. No me pagan por hacer esta publicidad (aunque ya podrían), pero quería anunciarlo porque me hace ilusión cada vez que se acuerdan de un clásico y dan la oportunidad de verlo a quien nunca lo ha hecho.
Muchas cadenas podrían seguir su ejemplo y comenzar a rescatar series perdidas, ¿verdad? Yo lo firmo dónde sea.
Centrándonos en Buffy, creo que es difícil encontrar a alguien que no haya visto esta serie, pero por haberlo lo habrá. Así que ahora ese alguien no tiene excusa, ni escapatoria. Es su momento. Y os voy a dar 7 motivos (cómo sus 7 temporadas, que ingeniosa soy) por los que merece la pena ver esta serie.
1- La serie
Toma ya, que obvio todo. Pero no, en serio. Dicho por mí, esto significa que realmente es una buena serie y no porque yo sea aquí toda una súper experta crítica, pero es que a mí las historias sobrenaturales no me van casi nada. Sí, una de mis series favoritas de toda la vida es Embrujadas, pero es mi excepción. Fuera de eso, no he visto (ni leído) Harry Potter, Crepúsculo, Supernatural, ni todas las cosas famosas que se os ocurran de esta temática. Buffy es cierto que nunca me llamó la atención tampoco en su día, pero agradecí desde el primer momento a la persona que me “obligó” a verla.
Es una serie que tiene de todo, más allá de ir cazando vampiros. Empieza como teen y acaba muy madura, mucha evolución tanto en tramas cómo en personajes en relativamente poco tiempo. No considero que sea de miedo, pero se pasa mal en algunos momentos. En otros tiene un humor brillante. Personajes muy auténticos y dispares. Intriga claro, una serie sin intriga no vale nada. Y si destaco la serie entera, uno de sus pesos mayores es Joss Whedon. Vale que no haya seguido toda su carrera, pero es un genio innegable dentro de su género.
2- Sarah Michelle Gellar
Me encanta mucho esta actriz, ¿qué queréis que haga? Cualquier trabajo que ha hecho he destacado su interpretación por encima de las demás (y esto incluye también Sé lo que hicisteis el último verano, querida Jenny Love) y en mi opinión, fuera de Buffy está muy infravalorada. En esta serie está impresionante explotando todos los registros posibles, desde el drama intenso al humor más loco, pasando por lo absurdo y por supuesto cómo autentica líder, siendo creíble en cualquier situación. Su personaje no es mi favorito, porque no suelo ser fan de LA protagonista de una serie, pero hasta en eso me ganó. Ella fue uno de mis principales motivos para ver la serie, así que por ello está aquí queda claro.
3- Cordelia Chase
Y sí, este sí es mi personaje favorito. Aunque muy secundario al principio y por muy insoportable que fuera, adoro a los personajes que se separan del grupito de buenos. Sólo por eso y sus grandes frases me encantó, pero ya sospechaba que podía dar mucho más de sí como así lo hizo en el spin off Angel. Es un personaje brillante que si por un casual cae mal al principio, irá ganando poco a poco.
4- Sus historias de amor
Llega el momento moñas, pero esta serie tiene grandes parejas. A mí la que me enamoró desde el primer momento, por muy típico que sea, es la de Buffy y Angel. Humana enamorada de vampiro que no puede corresponderla, aunque lo hace y por ello es una relación de lo más atormentada a la vez que bonita. Historia que no ha sido copiada nunca por nadie, no…
No pretendo hacer spoilers y no lo haré, porque esta entrada va dirigida sobre todo a los nuevos, así que la otra pareja que yo destaco es a Willow en su época mágica. Me entendéis, ¿verdad? Son dos personajes que por separado no me causan mucha gracia, soy de las pocas que opina así, pero como pareja son de lo mejor de la serie. Y la tercera en cuestión, son Buffy y… sí, soy Bangel total, lo acabo de decir, pero ellos me llegaron a la patata también en muchos aspectos. Más que ellos, ÉL. Él con ella.
5- Villanos
Una serie de vampiros no podría no tenerlos y son increíbles la mayoría de ellos. Adoro a Spike, Darla y Drusilla sobre todo, ese clan de chupasangres dónde todos son “familia”. También Glory, una Diosa con muchas malas pulgas que viene con “sorpresa” y por supuesto destaco al alcalde Wilkins, una trama que me encantó dónde está presente mi admirada Faith, otra cazavampiros que en algún momento se la puede considerar también villana, un personaje tan complejo cómo completo y a mi parecer espectacular e imprescindible.
6- Hush o silencio
Este capítulo no es mi favorito, aunque tampoco es que tenga uno en específico, pero sin duda es un capítulo que te deja sin palabras. Guiño guiño. No sólo el argumento es tremendo, también lo son las interpretaciones, la producción y la angustia que se pasa durante todo el capítulo. Nunca había visto nada igual y me impresionó, sí. Dos nominaciones al Emmy así como dato.
Otro capítulo genialísimo fue el musical donde todos los actores ponen sus dotes de canto, algunos sorprendentemente bien.
7- Sus secundarios
Parecerá una tontería, pero cuando gente conocida y que encima te gusta aparece en una serie, es un aliciente más para verla. Por ejemplo el primer episodio que vi antes de decidirme a seguirla por completo, fue uno donde sale Wentworth Miller. Si la veis a día de hoy, obviamente se descubren más caras que cuando se vio la serie en su estreno, porque por entonces no eran conocidos. Hay muchos y merece la pena verlos.
Estos son mis principales motivos para ver esta serie. Hay muchos más y cada uno tiene los suyos, pero creo que ha quedado claro por qué hay que verla, ¿no?
También hay sus cosas malas, claro, pero así no se vende. Ya las contaré otro día.
Muchas cadenas podrían seguir su ejemplo y comenzar a rescatar series perdidas, ¿verdad? Yo lo firmo dónde sea.
Centrándonos en Buffy, creo que es difícil encontrar a alguien que no haya visto esta serie, pero por haberlo lo habrá. Así que ahora ese alguien no tiene excusa, ni escapatoria. Es su momento. Y os voy a dar 7 motivos (cómo sus 7 temporadas, que ingeniosa soy) por los que merece la pena ver esta serie.
1- La serie
Toma ya, que obvio todo. Pero no, en serio. Dicho por mí, esto significa que realmente es una buena serie y no porque yo sea aquí toda una súper experta crítica, pero es que a mí las historias sobrenaturales no me van casi nada. Sí, una de mis series favoritas de toda la vida es Embrujadas, pero es mi excepción. Fuera de eso, no he visto (ni leído) Harry Potter, Crepúsculo, Supernatural, ni todas las cosas famosas que se os ocurran de esta temática. Buffy es cierto que nunca me llamó la atención tampoco en su día, pero agradecí desde el primer momento a la persona que me “obligó” a verla.
Es una serie que tiene de todo, más allá de ir cazando vampiros. Empieza como teen y acaba muy madura, mucha evolución tanto en tramas cómo en personajes en relativamente poco tiempo. No considero que sea de miedo, pero se pasa mal en algunos momentos. En otros tiene un humor brillante. Personajes muy auténticos y dispares. Intriga claro, una serie sin intriga no vale nada. Y si destaco la serie entera, uno de sus pesos mayores es Joss Whedon. Vale que no haya seguido toda su carrera, pero es un genio innegable dentro de su género.
2- Sarah Michelle Gellar
Me encanta mucho esta actriz, ¿qué queréis que haga? Cualquier trabajo que ha hecho he destacado su interpretación por encima de las demás (y esto incluye también Sé lo que hicisteis el último verano, querida Jenny Love) y en mi opinión, fuera de Buffy está muy infravalorada. En esta serie está impresionante explotando todos los registros posibles, desde el drama intenso al humor más loco, pasando por lo absurdo y por supuesto cómo autentica líder, siendo creíble en cualquier situación. Su personaje no es mi favorito, porque no suelo ser fan de LA protagonista de una serie, pero hasta en eso me ganó. Ella fue uno de mis principales motivos para ver la serie, así que por ello está aquí queda claro.
3- Cordelia Chase
Y sí, este sí es mi personaje favorito. Aunque muy secundario al principio y por muy insoportable que fuera, adoro a los personajes que se separan del grupito de buenos. Sólo por eso y sus grandes frases me encantó, pero ya sospechaba que podía dar mucho más de sí como así lo hizo en el spin off Angel. Es un personaje brillante que si por un casual cae mal al principio, irá ganando poco a poco.
4- Sus historias de amor
Llega el momento moñas, pero esta serie tiene grandes parejas. A mí la que me enamoró desde el primer momento, por muy típico que sea, es la de Buffy y Angel. Humana enamorada de vampiro que no puede corresponderla, aunque lo hace y por ello es una relación de lo más atormentada a la vez que bonita. Historia que no ha sido copiada nunca por nadie, no…
No pretendo hacer spoilers y no lo haré, porque esta entrada va dirigida sobre todo a los nuevos, así que la otra pareja que yo destaco es a Willow en su época mágica. Me entendéis, ¿verdad? Son dos personajes que por separado no me causan mucha gracia, soy de las pocas que opina así, pero como pareja son de lo mejor de la serie. Y la tercera en cuestión, son Buffy y… sí, soy Bangel total, lo acabo de decir, pero ellos me llegaron a la patata también en muchos aspectos. Más que ellos, ÉL. Él con ella.
5- Villanos
Una serie de vampiros no podría no tenerlos y son increíbles la mayoría de ellos. Adoro a Spike, Darla y Drusilla sobre todo, ese clan de chupasangres dónde todos son “familia”. También Glory, una Diosa con muchas malas pulgas que viene con “sorpresa” y por supuesto destaco al alcalde Wilkins, una trama que me encantó dónde está presente mi admirada Faith, otra cazavampiros que en algún momento se la puede considerar también villana, un personaje tan complejo cómo completo y a mi parecer espectacular e imprescindible.
6- Hush o silencio
Este capítulo no es mi favorito, aunque tampoco es que tenga uno en específico, pero sin duda es un capítulo que te deja sin palabras. Guiño guiño. No sólo el argumento es tremendo, también lo son las interpretaciones, la producción y la angustia que se pasa durante todo el capítulo. Nunca había visto nada igual y me impresionó, sí. Dos nominaciones al Emmy así como dato.
Otro capítulo genialísimo fue el musical donde todos los actores ponen sus dotes de canto, algunos sorprendentemente bien.
7- Sus secundarios
Parecerá una tontería, pero cuando gente conocida y que encima te gusta aparece en una serie, es un aliciente más para verla. Por ejemplo el primer episodio que vi antes de decidirme a seguirla por completo, fue uno donde sale Wentworth Miller. Si la veis a día de hoy, obviamente se descubren más caras que cuando se vio la serie en su estreno, porque por entonces no eran conocidos. Hay muchos y merece la pena verlos.
Estos son mis principales motivos para ver esta serie. Hay muchos más y cada uno tiene los suyos, pero creo que ha quedado claro por qué hay que verla, ¿no?
También hay sus cosas malas, claro, pero así no se vende. Ya las contaré otro día.
lunes, 25 de enero de 2016
¿Te acuerdas de... Aquellos Maravillosos Años?
Las series, como todo en la vida, cambian por completo de parecer según la edad y mentalidad que tengas cuando las veas. Y eso es lo que me ha pasado con Aquellos maravillosos años.
De pequeña me resultaba tremendamente aburrida. No había chavales metiéndose en líos disparatados que a ti no te pasarían ni en un millón de años, ni diciendo frases ingeniosas con las que reírte. Ni siquiera había risas enlatadas, ¿en qué estaban pensando? Lo que había era un niño aprendiendo a ser mayor en un mundo real, en los años 60. Y todo contando por una voz en off de su yo adulto (Cuéntame cómo pasó es de lo más original, ¿verdad?). ¿Qué podía tener eso de entretenido? En serio, para mí era la serie más aburrida del mundo. Sin embargo la bendita nostalgia me hizo acordarme de ella hace no mucho y me atreví a verla de nuevo.
Para quien no la recuerde, o no la haya visto oye, que hay de todo, la serie trataba sobre la vida de Kevin Arnold. Literalmente. Esa era toda la historia. Ya me gustaría a mí tener su memoria para acordarme ahora de todo lo que yo hacía desde los 13 a los 17 años con conversaciones incluidas…
A su alrededor estaba su familia, con unos padres de lo más conservadores y sus hermanos mayores. Wyane, un capullo insoportable y Karen, la inolvidable hippie. Por favor, que gran personaje. Y cómo no, los amigos con los que se abría paso en el difícil mundo de la secundaria. Su inseparable amigo Paul Pfeiffer, el típico gafitas sabelotodo que durante muchos años ha existido la leyenda urbana de que el actor que lo interpreta era en realidad Marilyn Manson. Lo que sí es cierto es que el personaje de Milhouse Van Houten de Los Simpson está inspirado en Paul. Clavados si son, no sólo en el físico, también en lo pesaditos que son.
Pero para personas importantes en la vida de Kevin, estaba Winnie Cooper, su vecina-mejor amiga-primer amor. Lo cierto es que la chica era una sosa empedernida y una tontita creída de tener tres guantás en la cara de vez en cuando, pero ambos formaban una de las parejas más reales y míticas de la historia de la televisión.
Está muy lograda esa vivencia del primer amor, contada paso a paso, con todas las dudas que surgen. En el primer capítulo se dan su primer beso, que curiosamente ese fue también el primer beso de Danica McKellar en la vida real, y ninguno se olvida nunca del otro a pesar de haber tenido otros novietes a lo largo de la serie. Hacen sufrir los criajos con sus vaivenes de ”ahora te quiero, ahora no” justificados por estar en la edad tonta y por la altura de Fred Savage, que según cuentan, la pareja estuvo separada parte de la serie porque Danica era bastante más alta que él. Vamos, que ella creció más rápido y resultaba gracioso verlos juntos cuando se tenía que agachar para darle un abrazo. Pero en definitiva Winnie siempre está presente en todos los momentos importantes en la vida de Kevin. Sonorá muy moñas, pero esta relación me parece de lo más bonita y entrañable. Es justo como se dice, que el primer amor nunca se olvida y te marca para bien o para mal.
También hay otros amigos determinantes que va conociendo con el paso de los años o profesores que hacen mella en la vida de Kevin, como bien dice el adulto del futuro. La trama no tiene más que eso, ver cómo crecen estos niños y resuelven sus problemas. Pero tiene una serie de moralejas, metáforas y reflexiones que son más valoradas vista con ojos de adulta porque siendo pequeña, al menos yo con mi mente de fliparse con los Power Rangers, no las tenía en cuenta, ni las entendía tanto. Pasaba por alto esos grandes detalles y me quedaba sólo con el conjunto, de ahí a aburrirme.
También hay que sumarle el gran final que tuvo, con sus cosas inesperadas. en mi opinión de 10.
Otra cosa que no apreciaba, básicamente porque por entonces no eran conocidos, era la cantidad de importantes actores que han pasado por esta serie. David Schimmer sin ir más lejos, interpretó durante varios capítulos al novio-marido de Karen (perdón por los spoilers eh). Otro pre-friends como el hermano de Phoebe, Giovanni Ribisi, fue uno de los amigos de Kevin en bastantes capítulos también. Pero hay cameos de la talla de Jim Caviezel, Juliette Lewis, Seth Green, Alicia Silverstone o Eric Dane. Y no, no me olvido de que aparecieron Zack Morris, Screech y Punky Brewster y el hermano del prota, un pequeñajisimo Ben Savage. Todo ello acompañado de una banda sonora impresionante, que tengo hasta el disco si si, con clásicos de los ’60 o ’70 y la mítica canción de cabecera, que quién no ha crecido con ella, no sólo por la serie.
Si alguien no ha visto esta serie, ahora está en la edad de disfrutarla, digo yo, y si la visteis de pequeños, deberíais darle otra oportunidad ahora. A modo consejo, que aquí no obligo a nadie.
Actualmente, aquella aburrida serie que recuerdo, puedo decir que es de las mejores que he visto.
Para quien no la recuerde, o no la haya visto oye, que hay de todo, la serie trataba sobre la vida de Kevin Arnold. Literalmente. Esa era toda la historia. Ya me gustaría a mí tener su memoria para acordarme ahora de todo lo que yo hacía desde los 13 a los 17 años con conversaciones incluidas…
A su alrededor estaba su familia, con unos padres de lo más conservadores y sus hermanos mayores. Wyane, un capullo insoportable y Karen, la inolvidable hippie. Por favor, que gran personaje. Y cómo no, los amigos con los que se abría paso en el difícil mundo de la secundaria. Su inseparable amigo Paul Pfeiffer, el típico gafitas sabelotodo que durante muchos años ha existido la leyenda urbana de que el actor que lo interpreta era en realidad Marilyn Manson. Lo que sí es cierto es que el personaje de Milhouse Van Houten de Los Simpson está inspirado en Paul. Clavados si son, no sólo en el físico, también en lo pesaditos que son.
Pero para personas importantes en la vida de Kevin, estaba Winnie Cooper, su vecina-mejor amiga-primer amor. Lo cierto es que la chica era una sosa empedernida y una tontita creída de tener tres guantás en la cara de vez en cuando, pero ambos formaban una de las parejas más reales y míticas de la historia de la televisión.
Está muy lograda esa vivencia del primer amor, contada paso a paso, con todas las dudas que surgen. En el primer capítulo se dan su primer beso, que curiosamente ese fue también el primer beso de Danica McKellar en la vida real, y ninguno se olvida nunca del otro a pesar de haber tenido otros novietes a lo largo de la serie. Hacen sufrir los criajos con sus vaivenes de ”ahora te quiero, ahora no” justificados por estar en la edad tonta y por la altura de Fred Savage, que según cuentan, la pareja estuvo separada parte de la serie porque Danica era bastante más alta que él. Vamos, que ella creció más rápido y resultaba gracioso verlos juntos cuando se tenía que agachar para darle un abrazo. Pero en definitiva Winnie siempre está presente en todos los momentos importantes en la vida de Kevin. Sonorá muy moñas, pero esta relación me parece de lo más bonita y entrañable. Es justo como se dice, que el primer amor nunca se olvida y te marca para bien o para mal.
También hay otros amigos determinantes que va conociendo con el paso de los años o profesores que hacen mella en la vida de Kevin, como bien dice el adulto del futuro. La trama no tiene más que eso, ver cómo crecen estos niños y resuelven sus problemas. Pero tiene una serie de moralejas, metáforas y reflexiones que son más valoradas vista con ojos de adulta porque siendo pequeña, al menos yo con mi mente de fliparse con los Power Rangers, no las tenía en cuenta, ni las entendía tanto. Pasaba por alto esos grandes detalles y me quedaba sólo con el conjunto, de ahí a aburrirme.
También hay que sumarle el gran final que tuvo, con sus cosas inesperadas. en mi opinión de 10.
Otra cosa que no apreciaba, básicamente porque por entonces no eran conocidos, era la cantidad de importantes actores que han pasado por esta serie. David Schimmer sin ir más lejos, interpretó durante varios capítulos al novio-marido de Karen (perdón por los spoilers eh). Otro pre-friends como el hermano de Phoebe, Giovanni Ribisi, fue uno de los amigos de Kevin en bastantes capítulos también. Pero hay cameos de la talla de Jim Caviezel, Juliette Lewis, Seth Green, Alicia Silverstone o Eric Dane. Y no, no me olvido de que aparecieron Zack Morris, Screech y Punky Brewster y el hermano del prota, un pequeñajisimo Ben Savage. Todo ello acompañado de una banda sonora impresionante, que tengo hasta el disco si si, con clásicos de los ’60 o ’70 y la mítica canción de cabecera, que quién no ha crecido con ella, no sólo por la serie.
Si alguien no ha visto esta serie, ahora está en la edad de disfrutarla, digo yo, y si la visteis de pequeños, deberíais darle otra oportunidad ahora. A modo consejo, que aquí no obligo a nadie.
Actualmente, aquella aburrida serie que recuerdo, puedo decir que es de las mejores que he visto.
miércoles, 13 de enero de 2016
Empezamos
Año 2016. Cory y Topanga le han cedido el mundo a su
hija Riley. Kelly y Brenda volvieron a encontrarse. DJ, Kimmy y Stephanie serán las
madres forzosas (como traduzcan esta serie así me voy del planeta). Amanda… bueno,
siempre será Amanda. Los ’90 están de moda, si es que han dejado de estarlo
alguna vez, y así lo demuestran los cientos de remakes y reboots (y no me
hagáis hablar de las películas no autorizadas de Lifetime) que no paran de
llegar a estos días. Mucho están tardando ya en llamar de nuevo a nuestras
puertas Las Gemelas de Sweet Valley o Tia y Tamera por ejemplo, pero tiempo al
tiempo. Los ’90 han vuelto para quedarse, sí.
¿Y no será que los guionistas se han quedado sin ideas y por eso recurren a las series que de verdad molaban? Sí, también es eso. A ver, las series de ahora también molan, que nadie me mate antes de tiempo. Las series siempre molan y si amas ese mundo, sea cual sea tu gusto, en cualquier época vas a encontrar al menos una que te encante y te marque, siempre defiendo eso. Pero hay que reconocer que las series de antes tenían un encanto especial que no tienen las de ahora, aunque sea simplemente por la forma de verlas. Antes se disfrutaba más una serie. La emitían y tú la veías, no había más. Podía ponerse de moda y podías comentarla con tus amigos en clase, pero no había Redes Sociales en las que discutir o hacerte el interesante diciendo "yo la veía mucho antes que tú" porque todo el mundo la veía a la vez y al mismo ritmo, no había competiciones de a quien le gustaba más una serie porque tarde menos en verla, ni de voy a ponerme al día corriendo porque si no me hacen spoilers.
Si te perdías un episodio pobre de ti, porque no había forma de volver a verlo y sí, llegabas a recuperar el hilo de las tramas, pero siempre tenías ahí un hueco que no se llenaba con nada y te hacía preguntarte miles de cosas capítulo a capítulo que avanzabas.
Siempre se podía echar mano del VHS y programarlo cuando sabías que ibas a salir o cuando lo echaban a horas indecentes, pero no era lo mismo que verlo en “directo”. Que yo no me he levantado a las 6 de la mañana los fines de semana para ver mi serie favorita, no que va… Porque esa es otra. No sabías lo que era sufrir hasta que ponías la tele a la hora que empezaba tu serie pero te encontrabas con otro programa sin previo aviso. ¿Y ahora qué? Te tocaba mirarte todos los teleprogramas de la semana (¡o el Teletexto por favor!) a ver cuando era el nuevo día y hora en el que la iban a emitir o si la volvían a emitir. Era toda una incógnita. En esos recorridos igual tenías suerte y te topabas con una serie nueva que, ¿por qué no? la echabas un vistazo sólo por ver de qué iba ya que estaba ahí y al año siguiente estabas tan enganchado que repetías el mismo proceso cuando ya no lo estaba. Eso era el verdadero sufrimiento y en el fondo nos gustaba porque tenía mucho mérito ver una serie completa. Mucho.
Ahora tedescargas compras (ejem) una serie y la ves del tirón, no te da tiempo a saborearla. O vale sí, la ves en la tele porque quieres que tenga audiencia (sí, claro), pero te pierdes un capítulo y te la repampinfla (no sé si existe realmente esa palabra, pero siempre me ha gustado) porque tienes mil sitios donde verlo. Ya no se sufre como antes.
Tengo miles de ejemplos más, pero a lo que realmente iba es que las series de los ’90 eran especiales. Siempre he dicho que es la mejor época de la televisión, bajo mi opinión, claro está. Pero también está claro que no soy la única que lo piensa, a los hechos me remito. Hoy en día las puedo seguir viendo, de hecho lo hago, que disfruto con ellas con un aire más diferente a como lo hago con las de ahora. También es cierto que a algunas el paso de los años no les ha sentado bien y reconozco que a día de hoy son bastante infumables y pienso: “¿Cómo me podía gustar esto?” pero me gustaba y con eso es suficiente para que hoy pueda verlas, aunque sea para criticarlas, y sentir nostalgia de la buena.
Y todo este rollo amigos míos para decir que sobre todo esto va a tratar este blog, para recordar todas esas series y también películas, que no las he nombrado pero se da por hecho que alguna voy a meter, ¿no? ¿No? bueno, fallo mío.
¿Y no será que los guionistas se han quedado sin ideas y por eso recurren a las series que de verdad molaban? Sí, también es eso. A ver, las series de ahora también molan, que nadie me mate antes de tiempo. Las series siempre molan y si amas ese mundo, sea cual sea tu gusto, en cualquier época vas a encontrar al menos una que te encante y te marque, siempre defiendo eso. Pero hay que reconocer que las series de antes tenían un encanto especial que no tienen las de ahora, aunque sea simplemente por la forma de verlas. Antes se disfrutaba más una serie. La emitían y tú la veías, no había más. Podía ponerse de moda y podías comentarla con tus amigos en clase, pero no había Redes Sociales en las que discutir o hacerte el interesante diciendo "yo la veía mucho antes que tú" porque todo el mundo la veía a la vez y al mismo ritmo, no había competiciones de a quien le gustaba más una serie porque tarde menos en verla, ni de voy a ponerme al día corriendo porque si no me hacen spoilers.
Si te perdías un episodio pobre de ti, porque no había forma de volver a verlo y sí, llegabas a recuperar el hilo de las tramas, pero siempre tenías ahí un hueco que no se llenaba con nada y te hacía preguntarte miles de cosas capítulo a capítulo que avanzabas.
Siempre se podía echar mano del VHS y programarlo cuando sabías que ibas a salir o cuando lo echaban a horas indecentes, pero no era lo mismo que verlo en “directo”. Que yo no me he levantado a las 6 de la mañana los fines de semana para ver mi serie favorita, no que va… Porque esa es otra. No sabías lo que era sufrir hasta que ponías la tele a la hora que empezaba tu serie pero te encontrabas con otro programa sin previo aviso. ¿Y ahora qué? Te tocaba mirarte todos los teleprogramas de la semana (¡o el Teletexto por favor!) a ver cuando era el nuevo día y hora en el que la iban a emitir o si la volvían a emitir. Era toda una incógnita. En esos recorridos igual tenías suerte y te topabas con una serie nueva que, ¿por qué no? la echabas un vistazo sólo por ver de qué iba ya que estaba ahí y al año siguiente estabas tan enganchado que repetías el mismo proceso cuando ya no lo estaba. Eso era el verdadero sufrimiento y en el fondo nos gustaba porque tenía mucho mérito ver una serie completa. Mucho.
Ahora te
Tengo miles de ejemplos más, pero a lo que realmente iba es que las series de los ’90 eran especiales. Siempre he dicho que es la mejor época de la televisión, bajo mi opinión, claro está. Pero también está claro que no soy la única que lo piensa, a los hechos me remito. Hoy en día las puedo seguir viendo, de hecho lo hago, que disfruto con ellas con un aire más diferente a como lo hago con las de ahora. También es cierto que a algunas el paso de los años no les ha sentado bien y reconozco que a día de hoy son bastante infumables y pienso: “¿Cómo me podía gustar esto?” pero me gustaba y con eso es suficiente para que hoy pueda verlas, aunque sea para criticarlas, y sentir nostalgia de la buena.
Y todo este rollo amigos míos para decir que sobre todo esto va a tratar este blog, para recordar todas esas series y también películas, que no las he nombrado pero se da por hecho que alguna voy a meter, ¿no? ¿No? bueno, fallo mío.
Dejando
a un lado lo que pienso de los remakes y reboots, que, salvo excepciones, los
odio por si queréis saberlo así rápidamente, creo que está bien dar a conocer a
sus originales o recordarlas si ya las conocías.
Y
eso es lo que haré aquí, hablar (o mejor dicho, escribir) de todas las series y
películas que me parecen dignas de comentar de los ’90 y alguna caerá también
de los ’80. Buena época también, aunque estoy menos familiarizada por aquello
de que me pillaron con pocos años y nada más nacer aun no veía series, menos
mal que eso duró poco y he podido ver bastantes de esa década.
Tampoco
faltarán esos personajes que marcaron o los actores más característicos de aquellos
años y por supuesto habrá un hueco para todas las series de actualidad que
quiera comentar en su momento (actualidad para mí es desde el 2000, con sus 16
años y todo).
Poco
a poco espero ir afianzándome aquí e ir creando secciones que ya iré
comentando, porque acabo de empezar y aun es pronto para prometer y anunciar
nada, que luego no quiero lloros y lamentos si no lo cumplo, pero alguna idea
ya tengo.
Como
siempre digo, no soy blogger ni pretendo serlo, sé que tengo mucho que mejorar.
Sólo soy una amante de las series que quiere compartir sus humildes
conocimientos sobre todas y cada una de las que ha visto, que no son pocas.
Si
te quedas, gracias y espero que te guste.
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