Hoy es Halloween. No os habíais enterado ¿no? bueno pues aquí estoy yo para decíroslo. Y hoy es el día por excelencia para ver todas esas pelis de miedo que más nos gustan. ¿Por qué? Porque somos masocas. Si tienes un día triste, no te pones una canción alegre, ¿verdad? Pues esto es igual. ¿Qué hay que pasar miedo? pues se pasa a lo grande. También puede ser que el cine de terror sea tu favorito y este día simplemente no tienes que poner ninguna excusa para ver esas películas que ves todo el año. Al que sólo le guste la comedia, hoy no podrá juzgarte.
Y como todos hemos visto y conocemos bastantes, sabemos de sobra lo que debemos y NO debemos hacer en una película de terror. ¿No? pero por si acaso llega un apocalipsis de ¿asesinos de películas? y hay algún despistadillo, aquí traigo una guía básica de cómo no cagarla e intentar sobrevivir más de 90 minutos siguiendo estos pasos.
1- Lo primero y ante todo: NO sospeches de alguien. Al menos no insistentemente sobre esa sola persona, por muy evidente que sea, por mucho que le veas paseando por el barrio justo cuando ha habido un asesinato, porque entonces el verdadero asesino lo matará delante de tu cara simplemente para que veas lo equivocado que estabas. Además de triste, te sentirás culpable y ridículo por tu mala intuición y no es plan.
2- Nunca, bajo ningún concepto, mates a nadie accidentalmente (ni aposta, ya que estamos), o simplemente hagas nada considerado malo porque aunque estés solo, alguien desde no se sabe dónde, te verá y luego es un coñazo que no dejen de llegarte mensajes anónimos recordándote lo que has hecho. Que pereza leer todos los días lo mismo y encima puede que te maten a ti por ello. Mejor no te arriesgues y ve con cuidado por esas carreteras solitarias.
3- NO huyas corriendo por el bosque. Da igual que hagas running por ahí cada mañana y que el terreno siempre esté liso como una tabla, en ese momento, de repente, aparecerá una ramita minúscula o una piedra que te haga escoñarte cuando tienes al asesino casi encima. Y tal es el hostión que ya ni tienes fuerzas para levantarte, por lo que ni te molestes en intentar huir en plan serpiente después de haberle dado una patada donde pilles, porque lo único que vas a conseguir es terminar de romperte el tobillo.
4- Bueno, pues cojo el coche. NO, tampoco. Se te caerán las llaves cuando vayas a abrir la puerta (el coche siempre está abierto, pero justo el día que te persigue un asesino habías decidido cerrarlo, ¡qué mala suerte!…). Cuando por fin las tienes, no das con la correcta para arrancar el coche y cuando la encuentras, adivina, no arranca a la primera. Ni a la segunda, ni a la tercera y así hasta que le haya dado tiempo al asesino a pegarse a la ventanilla y tengas que echar el seguro para que no te saque en volandas. Y como no le importa el seguro (ni a ti tampoco después de esto), terminará haciéndolo rompiendo la ventanilla.
5- Has cogido el coche y por suerte no ha pasado nada de eso. NO lo dejes en un parking. Aunque haya ochocientos coches allí, no habrá ni una sola persona sacando el coche a la vez que tú. O puede que una sí, que salga de detrás de una columna para hacerte pegar tal grito que salten las alarmas de alrededor y te mire raro, pero luego se vaya como si nada. Después solo se oirá el sonido de tus pasos y tendrás que ir mirando para atrás todo el rato, hasta que por fin llegues a tu coche y te sientas a salvo pero claro, el asesino estará dentro. Sí, hay ochocientos coches pero sabía cuál era el tuyo. Mejor aparcarlo en la calle, que comerse un bordillo asusta menos.
6- NO salgas sin batería en el móvil, porque se te va a cortar en el momento en que le estés diciendo a alguien la calle donde estás, que en realidad será un callejón oscuro, para que vayan a buscarte o simplemente pidiendo ayuda. No va a darte tiempo, así que mejor tenerlo cargado al 100%. Aunque en ese caso te quedarás sin cobertura, pero bueno… lo habías intentado.
7- Llegas a casa y te la encuentras abierta (porque está claro, tienes una cristalera justo al lado de la puerta para que puedan romperla fácilmente y abrir desde dentro), encima oyes un ruido extraño. NO preguntes “¿quién anda ahí?” porque normalmente no te van a responder: “el asesino, espere un momento por favor”. De hecho no va a contestarte nadie y seguirán los ruidos hasta que veas que solo era tu mejor amigo o un policía o alguien de quien jamás sospecharías en absoluto que había ido a comprobar si todo estaba bien. Ahórratelo.
8- Te entra hambre a media noche. Te aguantas. NO abras la nevera porque al cerrarla habrá alguien ahí que estaba detrás de la puerta y que no oíste llegar. Puede que sea el asesino que estaba esperando justo ese momento para atacar o con quien vivas, que tampoco tenía otro momento para decirte que no podía dormir. De cualquier manera te llevarás un susto de muerte, aunque solo uno de los dos será el que te mate de verdad. Evítalo, porque aunque sólo hayas tenido la puerta abierta cuatro segundos y esa persona se haya tenido que atravesar media casa, estará ahí.
9- NO escapes subiendo las escaleras. Vale, si no te mata habrás conseguido buenas piernas para este verano, que al parecer era en lo único que estabas pensando, pero arriba la máxima escapatoria que tienes es encerrarte en el baño y si hasta tu hermano pequeño consigue abrirte la puerta con una horquilla, ¿no lo va a hacer un asesino de hacha o motosierra? Sal por la puerta. Lo desconcertará, en serio.
10- Cuando por fin te enfrentes cara a cara con el asesino, NO le mates. Ni lo intentes. Termina lo que empezaste y sigue huyendo. Huye tan lejos como puedas y cambia tu apellido por Thompson. Sí, ha matado a todos tus amigos, a tus padres, a tu pareja y al vecino (eso le pasa por llamar al timbre cuando no debía para pedirte una batidora), así que merece morir. Pero no va a morir. Da igual cuantas veces le dispares, le apuñales o le tires muebles a la cabeza. Si hay una segunda parte, volverá.
Estas son sólo algunas de las cosas que debemos tener en cuenta para sobrevivir sin ningún problema en una película de terror, lo más imprescindible. Así que ya solo me queda desearte feliz Halloween.
Ah, se me olvidaba. No contestes al teléfono.
lunes, 31 de octubre de 2016
domingo, 21 de agosto de 2016
5 películas de deportes que deberías ver (si no las has visto ya)
Estamos en plenas Olimpiadas y lo confieso: soy muy muy muy pero que muy (vale, creo que ya ha quedado claro) fan de los JJOO. Los vivo como si yo misma fuera a traerme una medalla y es que, al fin y al cabo cuatro años son mucho tiempo de espera y se cogen con muchas ganas, porque cuando te quieres dar cuenta ya han terminado y otra vez a esperar.
Pero como esto no es un blog de deportes, no vengo a hablar de los JJOO. Aunque nadie me va a impedir o prohibir escribir una entrada sobre Michael Phelps, ¿no? Pero no, no lo voy a hacer. ¿Entonces a que viene este tema? Me alegro que me hagas esta pregunta. El género deportivo ha estado siempre muy presente en el cine. Películas americanadas totales que nos encantan, en las que hay un equipo (generalmente de fútbol americano o football como lo quieras llamar, ese que no se juega con el pie vaya) que son unos maquinas y lo ganan todo, pero el jugador estrella se lesiona o su entrenador entra en una depresión y tienen que lograr una superación personal. O son malos con ganas pero la ilusión no se la quita nadie y tras un discurso motivacional se convierten en campeones. Da igual cómo, pero el equipo del prota siempre gana, eso se sabe. Pero eso no quita que no sea emocionante, con una música épica, la última jugada a cámara lenta y esos cambios de plano entre jugadores, público y entrenador. ¿Ya se te están poniendo los pelos de punta, verdad?
¿Y cuántas películas has visto de ese estilo? Muchas, ¿sí? Pues yo traigo estos cinco clásicos que también seguramente debes haber visto, pero si no ¿a qué estás esperando? Espero que no hasta los próximos Juegos Olímpicos…
Trapped in a Purple Haze (2000)
Esta película es menos probable que la hayas visto, porque de clásico tiene poco y de conocida aun menos, pero por eso yo la recomiendo.
Traducida en España como La Caída, trata de un chico que es un as en el hockey sobre hielo, pero que cierto día conoce a una chica que le arrastra a las drogas, le aleja del deporte de sus sueños, de su familia y en definitiva cae en la mala vida (de ahí la traducción, je). Más o menos como Diario de un rebelde pero con chica y sin Leonardo DiCaprio.
Lo mejor de esta película es que el prota es Jonathan Jackson, el actual Avery de Nashville (muy irreconocible sin el pelo largo) y la chica mala influencia es nada menos que Carly Pope, la mítica Sam McPherson de Popular. Ella sí que es un clásico. También tenemos a un todavía desconocido Hayden Christensen en un papel pequeñito. Vaya, que yo vi esta película sólo por el reparto y es por lo que más merece la pena, pero mal no está. Es típica, pero no está mal.
Pero el clásico por excelencia sobre hockey hielo y que no puedo dejar de nombrar, es The Mighty Ducks (somos los mejores). Ya sabéis, Emilio Estevez entrenando a un equipo de niños dónde está entre otros Joshua Jackson y que también hay una segunda parte. Imprescindible. Otra muy interesante es Youngblood, con Rob Lowe y Patrick Swayze, dos de los ídolos de la época.
Varsity Blues (1999)
Esta es, para mí, la película de deporte que TODO EL MUNDO DEBERÍA HABER VISTO. La historia gira en torno al equipo de fútbol americano Los Coyotes, un equipo que ha ganado el título de liga durante 23 años en un pueblo donde el fútbol es algo así como una religión. Su entrenador tiene una estatua en su honor que demuestra la leyenda que es. Pero también es un cabronazo que hace lo que sea por ganar, como machacar a sus jugadores. También humillarlos. La estrella principal se lesiona y el resto de la temporada tiene que jugar el quarterback chupabanquillos de turno que pasa a ser titular, sin hacer las cosas como al entrenador le gustan.
Jon Voight hace un papelón como dicho entrenador y le acompaña un pedazo de reparto: James Van Der Beek aka Dawson, Scott Caan, Ali Larter, Paul Walker en uno de sus primeros papeles y el gran Ron Lester, recientemente fallecido también, como el mítico Billy Bob.
Es una de esas películas que marca a una generación, que hasta ha sido parodiada en la también grande No es otra estúpida película americana y que se rumorea que pronto habrá una serie. En serio, esta sí que hay que verla sí o sí.
Otras películas sobre fútbol americano que tampoco te puedes perder son Equipo a la fuerza, con Keanu Reeves, un aficionado que tiene que jugar en el equipo junto con otro grupo al ponerse de huelga todos los profesionales o Un ángel en mi equipo, una de Disney pero que trabajan Matthew Lawrence y David Gallagher cuando era pequeñito y una monada.
Space Jam (1996)
¿Qué pasa si los Looney Tunes forman un equipo de baloncesto y tienen en él al mejor jugador de todos los tiempos? Pues que sale una película genial y única.
No sé cuantas veces he podido verla, de pequeña y de mayor, y no me canso nunca. Mezclar a personas reales con dibujos animados siempre ha funcionado muy bien, pero si encima hablamos de Bugs Bunny, el Pato Lucas y compañía y cuentan con actores de la talla de Bill Murray, el resultado es fantástico, además de divertido. Y es que, los amiguitos de la Warner Bros. tienen que vencer a unos extraterrestrillos en un partido de baloncesto, algo que parece fácil porque son enanos e inútiles, pero tras robarle las habilidades a las estrellas de la NBA, resulta algo imposible. ¿La solución? Secuestrar al mismísimo Michael Jordan, que ahora se dedica al beisbol.
No es sólo la típica película infantil, porque cualquier amante del baloncesto podría disfrutarla ya que cuentan la historia real de Jordan (saltándonos la parte donde es absorbido por un hoyo de golf, claro) y se puede ver jugar a muchas leyendas de la época, como Charles Barkley o Patrick Ewing. Además la Banda Sonora es espectacular. Me cuesta creer que haya alguien que no haya visto esta película, pero si es así ¡VUELA a verla ya!
Otra buena película de baloncesto y que también salen jugadores reales es Eddie, con Whoopi Goldberg entrenando nada menos que a los New York Knicks.
A League of Their Own (1992)
O más conocida en España como Ellas dan el golpe (bravo), es un verdadero clásico. Está basada en 1943, en plena guerra y por ello, el béisbol está a punto de desaparecer ya que los hombres están combatiendo allí, así que se forma una liga femenina por la que nadie apostaba al principio. Pero uno de los equipos sobre todo, está dispuesto a demostrar que son capaces de competir como los hombres y captar toda la atención del público. Un equipo formado nada menos que por Madonna, Geena Davis y Rosie O’Donnell entre otras, con un entrenador llamado Tom Hanks.
A ver, mala es con ganas, aunque sólo sea por ese reparto de jugadoras donde la única que se salva es Geena Davis, pero la intención es buena y como película de deporte es bastante entretenida y por lo menos atípica y eso es lo que mola al fin y al cabo, ver algo diferente. Yo la he visto muchas veces y sí, la recomiendo porque es la típica mala película que acaba gustando.
Pero hay otra película aun más mala sobre béisbol y esa es Los Calientabanquillos, con David Spade y Rob Schneider, aunque ya sabéis lo que me gustan las comedias absurdas y esta no es la mejor peor, pero tiene su gracia ver el equipo que forman todos los que nunca han sido escogidos para ningún equipo con razón.
Never Back Down (2008)
Sean Faris y Cam Gigandet sin camiseta toda la película y pelando. No digo más. La película no tiene más tampoco. Está hecha para que ellos se luzcan y lo hacen. Que si, que el argumento trata de un chico recién llegado a una ciudad, que en una noche de fiesta se ve envuelto en una pelea y le zumban pero bien, así que alguien le habla de las Artes Marciales Mixtas (MMA) y su mentor le acoge para enseñarle todo tipo de técnicas y sobre todo paciencia y disciplina. ¿Karate Kid dónde? Pues eso, para ver esta trama, lo suyo es ver la mejor película de artes marciales de todos los tiempos, Karate Kid. Pero como esa sí que doy por hecho que la ha visto todo el mundo, si te quieres lucir la vista al menos, pues recomiendo esta. Que a mí me encanta, de verdad que sí. Pero tampoco es difícil porque tengo debilidad por las artes marciales, así que…
Si ya te has visto todas las películas de Jean Claude Van Damme o Bruce Lee, mírate otra vez otra vez la trilogía de Karate Kid, también la “nueva” versión de Hilary Swank, sí. Porque otra de las mejores películas de deporte para mi es Rocky (todas ellas), aunque no sea un arte marcial, pero de meter el boxeo en alguna categoría que sea en esta.
Pero como esto no es un blog de deportes, no vengo a hablar de los JJOO. Aunque nadie me va a impedir o prohibir escribir una entrada sobre Michael Phelps, ¿no? Pero no, no lo voy a hacer. ¿Entonces a que viene este tema? Me alegro que me hagas esta pregunta. El género deportivo ha estado siempre muy presente en el cine. Películas americanadas totales que nos encantan, en las que hay un equipo (generalmente de fútbol americano o football como lo quieras llamar, ese que no se juega con el pie vaya) que son unos maquinas y lo ganan todo, pero el jugador estrella se lesiona o su entrenador entra en una depresión y tienen que lograr una superación personal. O son malos con ganas pero la ilusión no se la quita nadie y tras un discurso motivacional se convierten en campeones. Da igual cómo, pero el equipo del prota siempre gana, eso se sabe. Pero eso no quita que no sea emocionante, con una música épica, la última jugada a cámara lenta y esos cambios de plano entre jugadores, público y entrenador. ¿Ya se te están poniendo los pelos de punta, verdad?
¿Y cuántas películas has visto de ese estilo? Muchas, ¿sí? Pues yo traigo estos cinco clásicos que también seguramente debes haber visto, pero si no ¿a qué estás esperando? Espero que no hasta los próximos Juegos Olímpicos…
Trapped in a Purple Haze (2000)
Esta película es menos probable que la hayas visto, porque de clásico tiene poco y de conocida aun menos, pero por eso yo la recomiendo.
Traducida en España como La Caída, trata de un chico que es un as en el hockey sobre hielo, pero que cierto día conoce a una chica que le arrastra a las drogas, le aleja del deporte de sus sueños, de su familia y en definitiva cae en la mala vida (de ahí la traducción, je). Más o menos como Diario de un rebelde pero con chica y sin Leonardo DiCaprio.
Lo mejor de esta película es que el prota es Jonathan Jackson, el actual Avery de Nashville (muy irreconocible sin el pelo largo) y la chica mala influencia es nada menos que Carly Pope, la mítica Sam McPherson de Popular. Ella sí que es un clásico. También tenemos a un todavía desconocido Hayden Christensen en un papel pequeñito. Vaya, que yo vi esta película sólo por el reparto y es por lo que más merece la pena, pero mal no está. Es típica, pero no está mal.
Pero el clásico por excelencia sobre hockey hielo y que no puedo dejar de nombrar, es The Mighty Ducks (somos los mejores). Ya sabéis, Emilio Estevez entrenando a un equipo de niños dónde está entre otros Joshua Jackson y que también hay una segunda parte. Imprescindible. Otra muy interesante es Youngblood, con Rob Lowe y Patrick Swayze, dos de los ídolos de la época.
Varsity Blues (1999)
Esta es, para mí, la película de deporte que TODO EL MUNDO DEBERÍA HABER VISTO. La historia gira en torno al equipo de fútbol americano Los Coyotes, un equipo que ha ganado el título de liga durante 23 años en un pueblo donde el fútbol es algo así como una religión. Su entrenador tiene una estatua en su honor que demuestra la leyenda que es. Pero también es un cabronazo que hace lo que sea por ganar, como machacar a sus jugadores. También humillarlos. La estrella principal se lesiona y el resto de la temporada tiene que jugar el quarterback chupabanquillos de turno que pasa a ser titular, sin hacer las cosas como al entrenador le gustan.
Jon Voight hace un papelón como dicho entrenador y le acompaña un pedazo de reparto: James Van Der Beek aka Dawson, Scott Caan, Ali Larter, Paul Walker en uno de sus primeros papeles y el gran Ron Lester, recientemente fallecido también, como el mítico Billy Bob.
Es una de esas películas que marca a una generación, que hasta ha sido parodiada en la también grande No es otra estúpida película americana y que se rumorea que pronto habrá una serie. En serio, esta sí que hay que verla sí o sí.
Otras películas sobre fútbol americano que tampoco te puedes perder son Equipo a la fuerza, con Keanu Reeves, un aficionado que tiene que jugar en el equipo junto con otro grupo al ponerse de huelga todos los profesionales o Un ángel en mi equipo, una de Disney pero que trabajan Matthew Lawrence y David Gallagher cuando era pequeñito y una monada.
Space Jam (1996)
¿Qué pasa si los Looney Tunes forman un equipo de baloncesto y tienen en él al mejor jugador de todos los tiempos? Pues que sale una película genial y única.
No sé cuantas veces he podido verla, de pequeña y de mayor, y no me canso nunca. Mezclar a personas reales con dibujos animados siempre ha funcionado muy bien, pero si encima hablamos de Bugs Bunny, el Pato Lucas y compañía y cuentan con actores de la talla de Bill Murray, el resultado es fantástico, además de divertido. Y es que, los amiguitos de la Warner Bros. tienen que vencer a unos extraterrestrillos en un partido de baloncesto, algo que parece fácil porque son enanos e inútiles, pero tras robarle las habilidades a las estrellas de la NBA, resulta algo imposible. ¿La solución? Secuestrar al mismísimo Michael Jordan, que ahora se dedica al beisbol.
No es sólo la típica película infantil, porque cualquier amante del baloncesto podría disfrutarla ya que cuentan la historia real de Jordan (saltándonos la parte donde es absorbido por un hoyo de golf, claro) y se puede ver jugar a muchas leyendas de la época, como Charles Barkley o Patrick Ewing. Además la Banda Sonora es espectacular. Me cuesta creer que haya alguien que no haya visto esta película, pero si es así ¡VUELA a verla ya!
Otra buena película de baloncesto y que también salen jugadores reales es Eddie, con Whoopi Goldberg entrenando nada menos que a los New York Knicks.
A League of Their Own (1992)
O más conocida en España como Ellas dan el golpe (bravo), es un verdadero clásico. Está basada en 1943, en plena guerra y por ello, el béisbol está a punto de desaparecer ya que los hombres están combatiendo allí, así que se forma una liga femenina por la que nadie apostaba al principio. Pero uno de los equipos sobre todo, está dispuesto a demostrar que son capaces de competir como los hombres y captar toda la atención del público. Un equipo formado nada menos que por Madonna, Geena Davis y Rosie O’Donnell entre otras, con un entrenador llamado Tom Hanks.
A ver, mala es con ganas, aunque sólo sea por ese reparto de jugadoras donde la única que se salva es Geena Davis, pero la intención es buena y como película de deporte es bastante entretenida y por lo menos atípica y eso es lo que mola al fin y al cabo, ver algo diferente. Yo la he visto muchas veces y sí, la recomiendo porque es la típica mala película que acaba gustando.
Pero hay otra película aun más mala sobre béisbol y esa es Los Calientabanquillos, con David Spade y Rob Schneider, aunque ya sabéis lo que me gustan las comedias absurdas y esta no es la mejor peor, pero tiene su gracia ver el equipo que forman todos los que nunca han sido escogidos para ningún equipo con razón.
Never Back Down (2008)
Sean Faris y Cam Gigandet sin camiseta toda la película y pelando. No digo más. La película no tiene más tampoco. Está hecha para que ellos se luzcan y lo hacen. Que si, que el argumento trata de un chico recién llegado a una ciudad, que en una noche de fiesta se ve envuelto en una pelea y le zumban pero bien, así que alguien le habla de las Artes Marciales Mixtas (MMA) y su mentor le acoge para enseñarle todo tipo de técnicas y sobre todo paciencia y disciplina. ¿Karate Kid dónde? Pues eso, para ver esta trama, lo suyo es ver la mejor película de artes marciales de todos los tiempos, Karate Kid. Pero como esa sí que doy por hecho que la ha visto todo el mundo, si te quieres lucir la vista al menos, pues recomiendo esta. Que a mí me encanta, de verdad que sí. Pero tampoco es difícil porque tengo debilidad por las artes marciales, así que…
Si ya te has visto todas las películas de Jean Claude Van Damme o Bruce Lee, mírate otra vez otra vez la trilogía de Karate Kid, también la “nueva” versión de Hilary Swank, sí. Porque otra de las mejores películas de deporte para mi es Rocky (todas ellas), aunque no sea un arte marcial, pero de meter el boxeo en alguna categoría que sea en esta.
Estas son mis cinco películas Olímpicas, aunque sólo un
deporte de los que he nombrado lo es, ni he recomendado sólo cinco, pero quien
escribe las normas aquí ¿eh? y así mientras llegan los próximos Juegos
Olímpicos, os da tiempo a verlas todas. Nos vemos en Tokio 2020. Deportivamente
hablando, claro.
lunes, 11 de julio de 2016
Vámonos al campamento Cucamonga
Ya estamos en verano y es temporada de vacaciones para algunos. Y los campamentos son el destino vacacional de muchos. Acabar el colegio, coger un autobús con todos tus compañeros para pasar unas semanas lejos de tus padres y pasártelo en grande en el río con las canoas y contando historias de miedo en la hoguera… ¿qué? ¿Qué no soy la única que no ha vivido eso? Menos mal. Sí, eso es mucho más americano. Yo como mucho me conformaba con ver películas sobre el tema y decir: oye, que bien se lo pasan. Aunque yo en un sitio así me imagino más bien en plan Miércoles Addams.
Y una de esas películas que NUNCA me cansaba de ver en mi infancia era Camp Cucamonga, aunque en España fue traducida como Movida en el campamento, más exacto que las traducciones de Google, sí…
Vista hoy en día ya con mis años, porque sí, la vi hace poco en un ataque de nostalgia de los míos, me parece de lo más absurda del mundo, porque ni siquiera es divertida. Pero en mis años de niñez, pues oye, entretenida era y el argumento era lo más de lo más: Una chica tímida, con camisetas de Mötley Crüe, que todos los de su clase pasan de ella porque no es guay, pero conociéndola y conociéndola se va haciendo amiga de todos. Nada típico, ¿verdad? para nada.
Pero no nos engañemos, esta película es una joya. De verdad de la buena. Y es que, después de haber crecido en los 90, con todas las series que eso implica, y encontrarte en una sola película a todos los niños estrella de la tele juntos, causa muchos feelings. Bueno, quien dice todos, dice unos cuantos, pero ya me entendéis.
Tenemos a unos Danica McKellar y Josh Saviano, Winnie Cooper y Paul Pfeiffer de Aquellos maravillosos años, que decidieron dar de lado por un momento al exceso de protagonismo de Kevin Arnold y destacar por sí solos en el campamento. También al mismísimo Steve Urkel de Cosas de Casa y a Candace Cameron (ahora también Burke), la DJ Tanner sin sus Padres Forzosos pero con la misma personalidad de soy la más guay y lo sabes.
El prota era el rubio guapo de ojos azules (para más tópicos), Chad Allen, cara habitual en varias series de los 80. Y, no era un niño, pero también salía el mítico Cliff Clavin de Cheers (el cartero. Yo tampoco los conocía bien por los nombres). Faltaba Zack Morris, pero no estaba nada mal el desfile de caras famosas con el que cuenta la película. Con decir que la menos conocida de todo el reparto era Jennifer Aniston… Sí, también trabaja en esta peli y de hecho fue la primera de toda su carrera. Hacía un papel larguillo, de monitora que acaba con el monitor, claro, pero no dejaba de ser una de tantas que ni sabías cómo se llamaba y ¿quién iba a decir que acabaría poniéndose a años luz de todos esos niños que estaban destinados a ser estrellas y que se quedarían sólo en el recuerdo? Desde luego Candace Cameron no.
Y con todos ellos, ¿realmente importa el argumento de la película? NO. Es de las que hay que ver sí o sí, sólo por el reparto. Da igual si es lo más típico del mundo, que ya sepas como va a terminar en cuanto ves la primera escena, si las situaciones no te las crees ni con esa mente inocente de 10 años, si no te causa las risas que te causaban Este niño es un demonio y otras pelis de la época. Da exactamente igual. Es la primera película de Jennifer Aniston y si te has tragado todas y cada una de ellas d. RG. (después de Rachel Green), como es mi caso, esta hay que verla con mayor motivo, porque sí además puedes ver el divinismo de Winnie Cooper y DJ compitiendo por el mismo chico (y adivinad quién gana. Debieron coger esa idea de la misma vida real, cuando ambas estaban enfrentadas por ¡Jeremy Miller! Aka Ben Seaver), cuando no te las imaginabas ni trabajando juntas, resulta ser, ya lo he dicho, una joyita de película. Uno de esos clásicos escondidos.
Es de esas cosas de la infancia que merece la pena rescatar a día de hoy, de hecho mola más verla en la actualidad aunque sólo sea para criticarla y reírte (más de ella que con ella) y, estando en verano, es hasta apropiada para una tarde de esas aburridas. O noche.
Y una de esas películas que NUNCA me cansaba de ver en mi infancia era Camp Cucamonga, aunque en España fue traducida como Movida en el campamento, más exacto que las traducciones de Google, sí…
Vista hoy en día ya con mis años, porque sí, la vi hace poco en un ataque de nostalgia de los míos, me parece de lo más absurda del mundo, porque ni siquiera es divertida. Pero en mis años de niñez, pues oye, entretenida era y el argumento era lo más de lo más: Una chica tímida, con camisetas de Mötley Crüe, que todos los de su clase pasan de ella porque no es guay, pero conociéndola y conociéndola se va haciendo amiga de todos. Nada típico, ¿verdad? para nada.
Pero no nos engañemos, esta película es una joya. De verdad de la buena. Y es que, después de haber crecido en los 90, con todas las series que eso implica, y encontrarte en una sola película a todos los niños estrella de la tele juntos, causa muchos feelings. Bueno, quien dice todos, dice unos cuantos, pero ya me entendéis.
Tenemos a unos Danica McKellar y Josh Saviano, Winnie Cooper y Paul Pfeiffer de Aquellos maravillosos años, que decidieron dar de lado por un momento al exceso de protagonismo de Kevin Arnold y destacar por sí solos en el campamento. También al mismísimo Steve Urkel de Cosas de Casa y a Candace Cameron (ahora también Burke), la DJ Tanner sin sus Padres Forzosos pero con la misma personalidad de soy la más guay y lo sabes.
El prota era el rubio guapo de ojos azules (para más tópicos), Chad Allen, cara habitual en varias series de los 80. Y, no era un niño, pero también salía el mítico Cliff Clavin de Cheers (el cartero. Yo tampoco los conocía bien por los nombres). Faltaba Zack Morris, pero no estaba nada mal el desfile de caras famosas con el que cuenta la película. Con decir que la menos conocida de todo el reparto era Jennifer Aniston… Sí, también trabaja en esta peli y de hecho fue la primera de toda su carrera. Hacía un papel larguillo, de monitora que acaba con el monitor, claro, pero no dejaba de ser una de tantas que ni sabías cómo se llamaba y ¿quién iba a decir que acabaría poniéndose a años luz de todos esos niños que estaban destinados a ser estrellas y que se quedarían sólo en el recuerdo? Desde luego Candace Cameron no.
Y con todos ellos, ¿realmente importa el argumento de la película? NO. Es de las que hay que ver sí o sí, sólo por el reparto. Da igual si es lo más típico del mundo, que ya sepas como va a terminar en cuanto ves la primera escena, si las situaciones no te las crees ni con esa mente inocente de 10 años, si no te causa las risas que te causaban Este niño es un demonio y otras pelis de la época. Da exactamente igual. Es la primera película de Jennifer Aniston y si te has tragado todas y cada una de ellas d. RG. (después de Rachel Green), como es mi caso, esta hay que verla con mayor motivo, porque sí además puedes ver el divinismo de Winnie Cooper y DJ compitiendo por el mismo chico (y adivinad quién gana. Debieron coger esa idea de la misma vida real, cuando ambas estaban enfrentadas por ¡Jeremy Miller! Aka Ben Seaver), cuando no te las imaginabas ni trabajando juntas, resulta ser, ya lo he dicho, una joyita de película. Uno de esos clásicos escondidos.
Es de esas cosas de la infancia que merece la pena rescatar a día de hoy, de hecho mola más verla en la actualidad aunque sólo sea para criticarla y reírte (más de ella que con ella) y, estando en verano, es hasta apropiada para una tarde de esas aburridas. O noche.
jueves, 30 de junio de 2016
Aaron Spelling, una vida de serie
Robert Urich dijo en una ocasión “el que diga que nunca ha visto una serie de Spelling, miente” Y eso sí que es cierto.
Entre más de 50 series en 40 años, es difícil no haberse topado con ninguna, pero si sus series se suman por triunfos, más aun. Cuenta con el título de productor más exitoso de la historia de la televisión y el más prolífico de Hollywood. Pero no siempre fue así.
De origen pobre, empezó su carrera en esta industria, después de haber sido corresponsal de guerra, escribiendo anuncios para televisión. También probó suerte como actor, quedando claro que ese no era su sitio. Así que volvió a escribir, esta vez telefilms y algunos episodios de series, hasta terminar donde todos le conocemos. Entre sus producciones también se encuentran más de cien películas para televisión y cine, casi nada. Pero sin duda, sus mayores logros siempre estuvieron en las series.
El 23 de junio de 2006 nos dejaba el que sería un padre televisivo, tanto para todos los actores que nacieron de su mano, empezando sus carreras y haciéndose famosos gracias a él, como para todos nosotros, que crecimos viendo sus series.
10 años han pasado de esa pérdida y su legado sigue presente. Cada una en su generación, marcaron nuestra juventud y hoy en día siguen siendo nuestras favoritas, por lo menos en mi caso. Series muy distintas entre sí, que demuestran su inmensa categoría como productor, pero siempre manteniendo su esencia. Se sabe que una serie es de Spelling y no sólo porque lo ponga en los créditos. Y siempre sabiendo darle al público lo que quería en todo momento. Por ello, sus series siempre serán más que recordadas.
Y eso es lo que he querido hacer hoy, rendirle un pequeño homenaje recordando todos sus éxitos y algún que otro fracaso, que también los hubo.
Entre más de 50 series en 40 años, es difícil no haberse topado con ninguna, pero si sus series se suman por triunfos, más aun. Cuenta con el título de productor más exitoso de la historia de la televisión y el más prolífico de Hollywood. Pero no siempre fue así.
De origen pobre, empezó su carrera en esta industria, después de haber sido corresponsal de guerra, escribiendo anuncios para televisión. También probó suerte como actor, quedando claro que ese no era su sitio. Así que volvió a escribir, esta vez telefilms y algunos episodios de series, hasta terminar donde todos le conocemos. Entre sus producciones también se encuentran más de cien películas para televisión y cine, casi nada. Pero sin duda, sus mayores logros siempre estuvieron en las series.
El 23 de junio de 2006 nos dejaba el que sería un padre televisivo, tanto para todos los actores que nacieron de su mano, empezando sus carreras y haciéndose famosos gracias a él, como para todos nosotros, que crecimos viendo sus series.
10 años han pasado de esa pérdida y su legado sigue presente. Cada una en su generación, marcaron nuestra juventud y hoy en día siguen siendo nuestras favoritas, por lo menos en mi caso. Series muy distintas entre sí, que demuestran su inmensa categoría como productor, pero siempre manteniendo su esencia. Se sabe que una serie es de Spelling y no sólo porque lo ponga en los créditos. Y siempre sabiendo darle al público lo que quería en todo momento. Por ello, sus series siempre serán más que recordadas.
Y eso es lo que he querido hacer hoy, rendirle un pequeño homenaje recordando todos sus éxitos y algún que otro fracaso, que también los hubo.
Johnny Ringo 1959-1960
Su primera producción televisiva fue en la CBS con este Western de 30 minutos inspirado en la vida del forajido Johnny Ringo, así que no se rompió mucho la cabeza para dar con el nombre de la serie, no. Fue también el creador y escribió varios de los 38 capítulos de los que constaba la primera y única temporada. Un éxito poco destacable, pero para ser un "debut" no se puede decir que esté mal.
The Lloyd Bridges Show 1962-1963
Esta serie protagonizada por otra leyenda, también era creación de Spelling. Se trataba de un drama antológico donde Bridges era Adam Shepard, quien tan pronto podía ser un boxeador, un soldado o un médico. También contaba con estrellas invitadas en cada uno de los 34 capítulos, como los propios hijos del actor, Jeff y Beau Bridges, un mítico en las producciones Spelling, y por entonces desconocido, Ricardo Montalbán o la esposa de Spelling en aquella época, Carolyn Jones, la primera Morticia Addams.
The Mod Squad (Patrulla Juvenil) 1968-1973
Y llegamos a su primer éxito. Patrulla Juvenil fue el comienzo de más de 20 años de unión entre Spelling y la cadena ABC. Un proyecto arriesgado, que incluso la cadena se empeñó en cambiar el título porque nadie sabría lo que querría decir y que Spelling se negó, amenazando con abandonar la grabación si lo hacían con otro nombre. La trama era bastante innovadora en la fecha. Se conocían bastantes series de crímenes y policías, pero esta contaba con tres jóvenes hippies que tenían problemas con la justicia y que les ofrecen la oportunidad de librarse de la cárcel si trabajan como detectives infiltrados en bandas criminales. Tocaban temas de racismo, prostitución, drogas, abortos, el movimiento contra la guerra… todo muy adelantado a su época, algo que ha caracterizado mucho a las series Spelling. Le gustaba arriesgarse creando tramas sociales que nadie se atrevía a tocar y casi siempre le salía bien. Patrulla Juvenil no fue una excepción y se convirtió sin duda en un icono de la televisión, lanzando a la fama a sus tres protagonistas: Michael Cole, Clarence Williams III y Peggy Lipton, esa misma, sí, la de Twin Peaks. 5 temporadas, 4 nominaciones a los Emmy y 5 a los Globo de Oro hablan por esta serie.
The Rookies (Los Patrulleros) 1972-1976
Si algo triunfa, ¿para qué cambiarlo, no? eso es lo que debió de pensar Spelling porque no abandonó la temática policiaca durante mucho tiempo y su siguiente serie trataba de unos jóvenes que acaban de ingresar en el cuerpo de policía y que son algo carismáticos. Por ejemplo, rechazaban utilizar las armas de fuego. También contaban con una enfermera en el reparto, la mujer de uno de los agentes, interpretada por una jovencita y desconocida Kate Jackson. Y si algo bueno sacó Spelling de esta serie, aparte de que estuvo otros cuatro años en antena y llegó a estar entre los 20 programas más vistos, fue ella. Y es que Aaron nunca se olvidaba de un actor. Una vez que pasaban a formar parte de la familia, en muchas ocasiones volvía a contar con ellos, como se puede comprobar viendo cualquiera de sus series. Al menos un actor “suyo” siempre está ahí.
S.W.A.T. (Los hombres de Harrelson) 1975-1976
Y uno de los más habituales de las series de Spelling era Robert Urich, precisamente lanzado a la fama aquí. Los hombres de Harrelson, un spin off de The Rockies, trataba de cinco agentes especiales en operaciones de alto riesgo que trabajaban bajo el mando de Dan Harrelson (ya sabemos lo que le gusta a España hacer traducciones obvias). Quizá no fuera una de las series más exitosas, de hecho fue cancelada tras su segunda temporada, pero sí que ha sido una de las producciones más emblemáticas y recordadas. Tanto, que en 2003 se hizo una versión cinematográfica que incluso contaba con la misma banda sonora a cargo de Barry DeVorzon, mítica donde las haya.
Starsky y Hutch 1975-1979
De toda esta camada de series policiacas, que además estuvieron al mismo tiempo en emisión, la favorita de Spelling era Starsky y Hutch. Y es que esta serie protagonizada por una pareja de policías, fue la pionera. Una historia diferente y no las que se conocían de los detectives hasta la fecha. Este estilo se fue poniendo de moda cada vez más con series como Corrupción en Miami o Las calles de San Francisco hasta hoy en día, pero Starsky y Hutch fue la primera serie en tener una química y amistad asombrosa entre dos hombres, lo que se conoce como bromance. Los actores, David Soul y Paul Michael Glaser, automáticamente se convirtieron en estrellas, pero si hubo algo que pasó realmente a la historia fue el Ford Torino rojo que conducían estos dos protagonistas con la emblemática franja blanca, del que sacaron miles de juguetes para niños (y coleccionistas) y los adultos tuneaban su propio coche para que se le pareciera, aunque fuera distinta marca. Ya se sabe, la tele marca tendencia. También tuvieron su versión en el cine en 2004, contando con el cameo de Soul y Glaser.
Los ángeles de Charlie 1976-1981
De las series que menos presentación necesita ya que fue el mayor éxito de los años 70 y no sólo de Spelling y de las más recordadas hoy en día. La televisión experimentó un cambio importante porque que en esta época, las mujeres no solían predominar en la pantalla, pero aquí llegaron estas tres agentes recién graduadas en la academia de policía para meterse en un mundo que hasta esa fecha, mayoritariamente sólo había sido de hombres y cambiar las reglas. Y es que, cuando pensaban que su trabajo solamente sería escribir a máquina, un hombre llamado Charlie las contrata como detectives en su agencia para resolver los casos más peligrosos y complicados, asignándoles sus misiones siempre desde el anonimato, pues una de las peculiaridades de la serie es que Charlie sólo era una voz, a la que nunca pondrían cara, algo que, curiosamente, fue idea de Kate Jackson. Dicha voz era la de John Forsythe, quien no estuvo acreditado en ningún capítulo.
Ya desde el primer capítulo, esta serie se convirtió en un fenómeno mediático, no sólo convirtiendo a sus actrices en autenticas estrellas, si no que su imagen fue utilizada en revistas, todo tipo de merchandising… por no hablar del mítico peinado de Farrah Fawcett, el más solicitado en las peluquerías de todo el mundo. También fue la primera en abandonar la serie, algo que no se esperaba nadie y que trajo una lucha legal por incumplimiento de contrato, llegando a un acuerdo para que Farrah apareciese en la tercera y cuarta temporada como estrella invitada. Su personaje, Jill Munroe, fue sustituida por su hermana Kris, interpretada por Cheryl Ladd. Los otros dos “ángeles” originales fueron Kelly (Jaclyn Smith) y Sabrina (Kate Jackson), siendo la primera la única que se mantuvo toda la serie. Precisamente la primera vez que se reunieron las tres originales, fue en la gala de los Emmy de 2006, para rendir un homenaje a Spelling tras su muerte.
A pesar de que en su quinta temporada la caída de la audiencia fue tan grande que provocó su cancelación, hoy en día sigue siendo una de las series más icónicas y uno de los mayores referentes de la televisión, pues fue sin duda el primer éxito protagonizado por mujeres. El cine también trató de sacar partido de esta serie en el 2000 y una secuela en el 2003. En 2011 hubo una serie ¿reboot? que tan sólo duró 8 capítulos. ¿Cuándo aprenderán que no hay nada como lo original?
Family 1976-1980
Entre policía y policía, Spelling tenía tiempo (y dinero) para algún drama y Family fue una de las series dramáticas más aclamadas. Giraba en torno a una familia media americana y las dificultades que esta tenía. Lo que pretendían era que la televisión tomara conciencia por primera vez de los problemas reales, ya que tampoco era un tema muy frecuente por la fecha y las series se limitaban simplemente a entretener, pero Spelling siempre mostró su pasión por las series con mensajes sociales. Aquí se trataban temas como el cáncer, los conflictos con los hijos, el adulterio… cosas típicas pero de nuevo, algo adelantadas a la época. También lanzó a la fama a algunos de sus actores, por ejemplo a Maredith Baxter, una cara habitual más adelante en otras series familiares.
The Love Boat (Vacaciones en el mar) 1977-1987
Probablemente ha sido una de las series más parodiadas y hasta ridiculizadas de la historia, la propia industria ser reía de ella denominándola incluso como “televisión para tontos” pero lo cierto es que estuvo 10 años en antena, siendo la tercera serie más duradera de Spelling. Y es que él mismo decía: “ente 150 críticos y 150 millones de espectadores, sé qué escoger” Lógico. Vacaciones en el mar o “El barco del amor” trata de lo que su propio nombre indica, un barco que realizaba cruceros por todo el mundo. El reparto fijo de la serie eran los miembros de la tripulación, como el entrañable capitán Merrill Stubing o la directora de cruceros Julie McCoy. Los pasajeros eran diferentes en cada capítulo, basándose cada uno en las historias de estos y de la tripulación, contadas de forma paralela y en tono de comedia romántica. Muchas fueron las estrellas invitadas que pasaron por ese barco, algunas viejas glorias como Lana Turner, Mickey Rooney, Gene Kelly o Gina Lollobrigida y jóvenes y desconocidos actores que serían estrellas en el futuro como Michael J. Fox, Jamie Lee Curtis, Tom Hanks, Courteney Cox, Teri Hatcher… y Tori Spelling, más que obvio. Todos ellos, un barco mega lujoso o poder irse cada semana a cualquier parte del mundo sin moverse del sofá eran algunos de los atractivos de esta serie, que quiso retomar su éxito en 1998 con Love Boat: The Next Wave con, evidentemente, nuevos actores donde se encontraba Robert Urich a la cabeza y nuevas historias. Pero como yo siempre digo, la época no era la misma y las cosas no funcionan igual, así que el barco se hundió tras sólo una temporada en antena y esta vez no le salió bien la jugada a Spelling. Habrá que quedarse con el recuerdo de la antigua.
Vegas 1978-1981
Por fin Robert Urich tuvo su propia serie y protagonizó esta, metido en la piel del mítico detective privado Dan Tanna. Llegó a ser tan popular que incluso se juntó con las tres Ángeles de Charlie en un caso, gran Crossover entre ambas series. Con esta producción querían mostrar el lado más glamuroso y ostentoso de Las Vegas y no el más oscuro, así que se resolvían los casos en los casinos más lujosos de la ciudad de la mano de jóvenes y elegantes mujeres. En esta serie pudimos presenciar el debut como actriz de Tori Spelling, casualmente, y la acertada asociación de Spelling con E. Duke Vincent, que le acompañaría en los siguientes 30 años.
Fantasy Island 1978-1984
Primera serie que se escapaba de los parámetros que había realizado hasta entonces, incluyendo algo de fantasía al asunto. En esta serie el protagonista era Ricardo Montalban, quien interpretaba al Sr. Roarke, el anfitrión de una peculiar y misteriosa isla donde la gente pagaba 50 mil dólares y podía realizar cualquier fantasía que tuviese. La única condición era que no podían revelar la existencia de dicha isla. Tampoco podían quedarse en ella una vez cumplidos sus deseos, salvo alguna excepción. Él tenía el poder para cumplir todas las fantasías, pero no podía detenerlas si estas no salían como los clientes esperaban. Para todo ello contaba con un asistente, un pequeño hombre llamado Tattoo, que era el encargado de anunciar la llegada de los visitantes a la isla con la mítica frase “¡El avión, el avión!”. En el último año de la serie, fue remplazado por Lawrence, un mayordomo mucho más calmado y todo lo opuesto a Tattoo, algo que a los fans no les gustó demasiado.
La serie tuvo un éxito inmediato debido a su originalidad pues, nos guste o no, lo sobrenatural siempre ha llamado la atención y en esa época apenas se veía, además los guiones eran muy buenos. Llegaron a 9 temporadas, con un total de 158 episodios, aunque el piloto fue estrenado en forma de telefilm debido a su duración de casi 2 horas. En España, sin embargo llegó al cine. Y como venía siendo habitual en este tipo de series, muchas fueron las estrellas que pasaron por aquí, como Joan Collins, Frankie Avalon, Yvonne De Carlo, Janet Leigh… o algunas que aun no lo eran, como Heather Locklear, Michelle Pfeiffer o sí, habéis adivinado, Tori Spelling. Todas ellas ponían su firma en el avión que aparecía en la serie, el cual fue subastado en 1990.
En 1998 hubo un ramake en el que Spelling ya no tomó parte y que sólo duró 13 episodios. La ABC actualmente planea hacer un reboot. Menuda sorpresa.
Hart y Hart 1979-1984
Volvemos a las series de detectives, aunque esta vez no era una
pareja de policías como tal, sino una pareja en sí. Jonathan y Jennifer Hart
son un matrimonio de la alta sociedad. Él tiene una multinacional con
industrias de todo tipo y ella es periodista. En su tiempo libre, comienzan a
aficionarse a resolver crimines con la ayuda de Max, su chofer,
que los asistía en los casos. Una trama que no confiaban en que fuera a
triunfar, de hecho nadie compró el piloto al principio de los 70, así que el
guión cayó en el olvido de un cajón. Hasta que Spelling vio el potencial que
tenía y lo rescató, llamó a Tom Mankiewicz para que reescribiera el guión y
adaptarlo a los finales de los 70 y un nuevo éxito en antena. Tan fácil. La
serie contaba con la estrella de cine Robert Wagner y Stephanie Powers, 16 años
más joven que él, pero con una increíble química entre ambos, notoria desde el
principio siendo una de las claves de su éxito. Tras ser cancelada en su quinta
temporada, el reparto se volvió a reunir en los años 90 para grabar ocho
telefilms a lo largo de la década, así como “regalo” a los fans. Pena que no
todas las series hagan lo mismo.
Dinastía 1981-1989
Llegados los 80, la televisión cambió su manera de enfocar y
entender las series. Atrás quedaban los capítulos autoconclusivos y dejaban
más paso a las tramas continuadas y al género soap opera. Dallas fue la
encargada de abrir esa puerta de par en par y convertirse en la reina de la
televisión americana con 84 millones de espectadores. Pronto las cadenas
rivales de la CBS sintieron lo que viene siendo cierta envidia y la ABC le
pidió a su máquina de éxitos una serie con la que poder competir con Dallas. Y Spelling,
de la mano de Esther y Richard Shapiro, se sacaron de la manga Dinastía, una
serie que en principio iba a llamarse Oil y que trataba de un magnate del
petróleo, Blake Carrington, su familia y su nueva mujer Krystle, con la que se
casa en el primer capítulo de 3 horas de duración, ahí queda eso. Su primera
temporada tuvo una audiencia muy discreta, tanto que la critica la acusó de ser
una copia mala de Dallas. Pero en la segunda tiraron la casa por la ventana,
contratando a Joan Collins en el papel de Alexis Carrington, ex mujer de Blake
y una de las más malas malísimas de la historia de la televisión, algo que sin
duda era lo que le faltaba a la serie. Era el contrapunto perfecto de Krystle,
quien también cobró más importancia en la serie a raíz de esta llegada y
originó legendarios enfrentamientos y peleas entre las dos, siendo una de las
claves de su éxito. También lo fue la ropa, los peinados, las mansiones, el
glamur y el lujo ostentoso en general que desplegaba cada capítulo y es que, el
golpe de talonario de esta serie fue muy elevado. Pero fue un dinero bien
invertido porque la audiencia se lo devolvió con creces, convirtiéndose en un
éxito rotundo y consiguiendo desbancar a Dallas como programa más visto cuando
alcanzaron su tercera temporada. La industria también terminó cayendo rendida y
fue nominada a los Globo de Oro todos los años hasta 1987 como mejor serie
dramática, ganándolo en el 84, algo que ninguna de sus rivales consiguió. Sus
guiones fueron cada vez más enrevesados con el tiempo, las idas y venidas de
los personajes eran de lo más absurdas y algunas tramas las cerraban sin
sentido alguno, pero aun así fue un fenómeno de masas y una de las series con
más influencia no solo de la factoría Spelling, sino de la historia televisiva.
Y es que, nos guste reconocerlo o no, estas son las series que más enganchaban.
En la novena temporada, con una audiencia muy pobre, Dinastía dijo adiós con un
final muy abierto tras quedar cancelada. En 1991 hubo un telefilm titulado
Dynasty The reunión, donde intentaron despejar esas dudas del final, pero lo
cierto es que aun quedó más confuso. Spelling por su parte se despidió de la
ABC y por primera vez en 30 años se quedó sin una sola serie en antena.
T.J. Hooker 1982-1986
Nueva década y nueva serie de policías. Esta vez se trataba del detective sargento Thomas Jefferson “T.J.” Hooker, interpretado por William Shatner, que, tras el asesinato de su compañero, decidió volver a patrullar las calles de uniforme y formar a un grupo de agentes novatos. Entre ellos se encontraba Vince Romano, el que sería su nuevo compañero. Esa gran diferencia de edad y de experiencia fue el gancho de la relación, algo poco visto en las parejas de policías. Tras una primera temporada de 5 episodios, Spelling decidió llamar a una jovencilla con quien ya estaba trabajando en Dinastía: Heather Locklear, para dar vida a la agente Stacy Sheridan, hija del capitán del departamento e iniciar nuevas tramas, dónde estaba presente ella y su compañero, el también veterano Jim Corrigan, interpretado por otro habitual de la familia Spelling, James Darren. Los cuatro colaboraban a menudo en los casos y esta nueva pareja aportaba variedad, ya que cuando trabajan en otros casos distintos a los de Hooker y Romano, el capítulo giraba en dos historias, algo que tampoco era habitual en las series de policías.
En la temporada cinco, la serie se trasladó de la ACB a la CBS y no fue el único cambio. Los capítulos pasaron a durar 90 minutos y Adam Zmed, el agente Romano, decidió abandonar la serie. Esa temporada sería la última.
Hotel 1983-1988
La versión en tierra de Vacaciones en el mar. No sé si
intencionado o no, pero lo cierto es que su formato era un calco. Spelling,
también creador de esta producción, se basó, eso sí, en la novela del mismo
título, que además fue una película en 1979. Hotel giraba en torno a los
trabajadores del hotel, obvio, siendo los únicos que estaban presentes en todos los
episodios y cada semana pasaban por allí nuevos huéspedes en forma de estrellas
del cine y la televisión. James Brolin era Peter McDermott, el director
y Connie Sellecca, tras dejar El gran héroe americano, Christine Francis, su
ayudante. Ambos tienen una relación sentimental de idas y venidas que era uno
de los puntos fuertes de la serie. La dueña del hotel, el histórico Saint
Gregory, era Victoria Cabot. Para este papel, Spelling no dudó en llamar a su
buena amiga, la leyenda Bette Davis. Sin embargo, tras rodarse el piloto, Davis
cayó enferma y tuvieron que sustituirla. Para ello contaron con alguien mas jóven, Anne Baxter, otra gloria del cine y quien curiosamente había
sido la némesis de Davis en la película Eva al desnudo. En este papel recobró
la fama que ya la tenía algo olvidada. Pero ironías del destino,
murió mientras rodaba la serie, 4 años antes que Bette Davis, y por tanto
también lo hizo su personaje. Esta vez no quisieron buscarla sustituta y el
hotel quedó en manos de Peter McDermott, a quien Victoria Cabot se lo había
dejado en herencia debido a su buen trabajo como director. La serie sin
embargo, no pudo superar este traspiés y su audiencia fue bajando hasta ser
cancelada en su quinta temporada.
Los Colby 1985-1987
En pleno éxito de Dinastía, ¿por qué no intentar aprovecharse del tirón? De ahí nació este spin off, que no era más que una serie igual (hasta el opening era el mismo) pero en vez de con los Carrington, con los Colby. Muchos miembros de la familia ya eran parte de Dinastía, pues su empresa petrolífera era competencia de la de los Carrington, pero también colaboraban y Jeff Colby, sobrino de los dueños, estaba casado con la hija de Blake, Fallon. Pero en Los Colby ya pudimos conocer a todo el clan al completo y lo que era su vida. Con ellos se mudaron de serie tanto Jeff como Fallon y había visitas constantes de Blake. El patriarca, Jason, interpretado por Charlton Heston, estaba casado con Sable, prima de Alexis y casi aun más mala que ella. Uno de sus hijos, Miles, se casó de gratis con Fallon quitándosela a su primo Jeff. Dramas familiares como este, muchos, pero lo que se dice originalidad y calidad muy poca, aun sin compararla con Dinastía. Por lo que el experimento no funcionó y tras la segunda temporada, Los Colby se despidieron dejando tramas abiertas que se resolverían en Dinastía y un final bochornoso con ovnis incluidos.
Beverly Hills 90210 (Sensación de vivir) 1990-2000
Cuando Dinastía terminó, también terminó una era y los medios vieron tambalearse un imperio. Hubo un periódico cuyo titular fue: “La dinastía de Spelling ha muerto” No lo pusieron entre comillas refiriéndose a la serie. Como periodista espero que fuera bueno, porque como adivino no tenía futuro… Para la nueva década, Darren Star llamó a su puerta con una temática que nunca había tocado, el instituto y los adolescentes. Spelling, aunque estuviera pez en el tema, sabía el filón que podía suponer y además contaba con sus propios adolescentes en casa, Tori y Randy, por si necesitaba “asesoramiento”. Y así fue en parte. Tori fue contratada como uno de los personajes principales de la serie, claro, pero también ayudó en problemas con el casting. El protagonista principal, Brandon, aun no tenía cara y ella sugirió a Jason Priestley, desconocido actor al que solo ella parecía haber visto en la serie Sister Kate. El otro problema fue Dylan. Spelling quería a Luke Perry, pero la cadena no. Así que se planteo la siguiente pregunta: “¿Si no le pagáis vosotros, puedo utilizarle?” Pues venga, contrátale si quieres si no tenemos que pagarle nosotros… y Spelling volvió a tirar de talonario y contrató a Luke Perry de su bolsillo. Con razón estaba tantos episodios ausente en la primera temporada… El caso es que con todo el reparto listo, la serie fue estrenada en otoño de 1990 en la prácticamente nueva cadena Fox, convirtiéndose en un éxito rotundo entre el, para él desconocido, público juvenil. Aquí os hablaba de ese fantástico capítulo piloto. Adolescentes guapos, ricos y pijos, con problemas “reales”. Tenía la fórmula perfecta para enganchar. El escenario principal era el mítico instituto de Beverly Hills, donde más tarde también fue grabada la serie Buffy Cazavampiros. Los protagonistas rápidamente se convirtieron en estrellas, ocupando todas las portadas y las tiendas de merchansing, dónde llegaron a vender Barbies y Kenes con sus caras. Tras la polémica marcha de Shannen Doherty, que su versión oficial fue que ella quiso abandonar la serie, sufrieron un traspiés, del que se recuperaron con su primer personaje malvado, Valerie, interpretado por Tiffani Amber Thiessen, una actriz de peso que ya era mucho más conocida que cualquiera de ellos cuando empezó la serie. Las tramas sociales del principio, empezaron a convertirse en culebronescas tipo Dinastía, pero sin abandonar del todo los buenos mensajes. Como el que Donna mantuviera sus principios, algo que Tori Spelling pensaba que era idea de su padre. No diría yo que no.
La marcha de algunos actores más y la llegada de personajes que aportaban más bien poco, empezó a notarse en las audiencias. Aun así consiguieron aguantar 10 temporadas, cubriendo toda la década de los 90. Y poco les duró la ausencia, porque en 2008, ya sin Spelling, regresaron para un remake, con algunos de los actores de la original, incluida Shannen Doherty.
Melrose Place 1992-1999
De nuevo Darren Star tuvo una idea basándose en sus propias vivencias de juventud y creó esta especie de spin off de Sensación de vivir, dando a conocer al personaje de Jake Hanson en Beverly Hills, para que luego Kelly, Donna, David y Steve se dieran una vuelta por los apartamentos de Melrose y lanzar esta serie, también en la Fox. La idea original era ser una versión más adulta del 90210, con los personajes recién salidos de la universidad la mayoría, tratando de abrirse hueco en el mundo laboral. Las tramas eran autoconclusivas y tenían, como no, un mensaje y entre los personajes había un buen rollo increíble, todos ellos eran más buenos que el pan. Tras los primeros 13 capítulos se produjo la primera baja, Amy Locane en el personaje de Sandy y fue sustituida por Daphne Zuniga, amiga de la universidad de Darren Star. También pasó a la historia el hecho de que la serie contaba con el primer personaje principal, Matt Fielding, abiertamente gay en horario de prime time, eso sí, jamás se vio un beso protagonizado por él y alguna de sus parejas. Pero la serie no despegaba y su audiencia era tan discreta que se olía a cancelación, así que Spelling tiró de su centavo de la suerte, como él mismo la llamaba, Heather Locklear, para que apareciera en unos cuantos capítulos y cambiar un poco las tramas. El cambió funcionó y para su segunda temporada, el personaje de Amanda ya había comprado el edificio de apartamentos y era la que manejaba la agencia de publicidad D&D, oficinas que en la realidad eran las de Spelling y su equipo. Las tramas y la mayoría de los personajes se volvieron malvados y la serie tuvo un cambio tan radical que no he visto en ninguna otra. Y así pasó, que se convirtió en todo un éxito inesperado. 7 temporadas, 227 capítulos y una bomba después, la serie se cerraba para volver en 2009, pero esta vez sí que fue cancelada en su primera temporada.
Models Inc. 1994-1995
Y como no hay dos sin tres, este fue el spin off de Melrose Place, para intentar repetir la suerte que tuvieron con ella, aunque esta vez sin Darren Star. Repitieron la misma jugada, presentar personajes en Melrose Place y llevarse parte de la trama para allá. En este caso teníamos a la madre de Amanda Woodward, Hillary Michaels, interpretada por la mismísima Linda Gray, dejando olvidados, supongo, los años de pique entre Dinastía y Dallas. Hillary era la dueña de la agencia de modelos, donde trabajaba, entre otras, Teri Specer, asesinada en el primer capítulo. Spelling intentó mantener en vilo a la audiencia preguntándose quién la había matado, como pasó en la que siempre tuvo la espinita de no haber producido, Twin Peaks. Pero no. Aquella trama se resolvió rápido y el asesino dejó bastante que desear y, siendo lo único que tenía relativo interés, resolvieron el resto de tramas de forma apresurada antes de ser cancelada al final de la primera temporada. Sí, la factoría Spelling también tuvo fracasos y este fue uno de los más estrepitosos y más teniendo en cuenta de las dos series que procedía.
Savannah 1996-1997
Con Models Inc. se acabaron las nuevas producciones con la Fox y Spelling se pasó esta vez a la WB con Savannah, creación de Constance M.Burge. Probablemente sea de las series menos conocidas de Spelling y sin embargo de las de mayor calidad, a mi parecer. La trama se iniciaba con la boda de una de las protagonistas, la millonaria Reese Burton, reuniéndose de nuevo con sus amigas de la infancia. Tras esa boda, todos los secretos de las tres empiezan a destaparse y también las verdaderas personalidades de cada una, sobre todo de Peyton, perfectamente interpretada por Jamie Luner. Las tramas estaban bien pensadas y, a diferencia de muchos “culebrones” de este estilo, hiladas con sentido, causando intriga en todo momento y los personajes creíblemente construidos. Su primera temporada sí tuvo buenos índices de audiencia, por lo que hicieron una segunda pero ahí se quedó. Tal vez el hecho de que cambiaran el día de emisión influyó, o tal vez fue pérdida de interés, pero yo no la consideraría un fracaso, porque además tuvo un final justo, aunque no totalmente cerrado.
7th Heaven (7 en el paraíso) 1996-2007
Quizá la serie favorita de Spelling, por la que se arriesgo desde el minuto uno porque nadie quería hacerla, ya que decían que la audiencia no querría ver ese tipo de series. La trama trataba sobre Eric Camden, un pastor protestante y su extensa familia (en la que se dio a conocer Jessica Biel como una de las hijas) donde en cada capítulo aprendían alguna lección moral, ya que tocaban todo tipo de temas controversiales y de los que rara vez se habían hablado en televisión de forma tan directa y abierta. Pero esta serie, más allá de todo eso, tenía el polémico tema de la iglesia, que estaba presente siempre de alguna forma en las tramas, además de en la profesión del padre, aunque nunca dejaron claro a qué iglesia pertenece la familia. Aun así, la audiencia sí respondió y batió records de longevidad, como el ser la serie de mayor duración de la WB, aunque su última temporada ya fue emitida en la recién estrenada CW, y también la serie familiar más larga de la historia, superando a La casa de la pradera. Una serie por la que Spelling siempre se sintió orgulloso y que no pudo ver su final, ya que estaba previsto que terminara en su décima temporada, sin embargo sus índices de audiencia fueron tan altos que decidieron renovar la serie de forma inesperada, iniciando una onceaba temporada cuando Spelling ya había fallecido.
Sunset Beach 1997-1999
Este fue sin duda un nuevo reto que le presentaron, ya que nunca antes había hecho una telenovela, ni nada en horario diurno y eso, siendo el rey de prime time era un gran desafío. Pero lo aceptó. En un principio él propuso el nombre Never say goodbye, pero tras unas pruebas, comprobaron que el público se sentía más atraído por el título de Sunset Beach. Spelling para este proyecto, contó con su hijo Randy, con quien ya había trabajado en otra producción suya, Malibu Shores (esta sí que fue un fracaso de los grandes) y de secundario en Sensación de vivir. Después de lo de Tori, también habría que darle algún trabajo a él, pero desde luego no ha tenido la misma suerte que su hermana.
Una telenovela muy californiana, playera y destinada más hacia los jóvenes, cosa que no cuadraba mucho con su horario. Aun así, su estreno fue muy bueno y consiguió mantenerse un año, que fue lo que Spelling había firmado de principio. Finalmente fueron tres temporadas lo que estuvieron en antena, con un total de 756 episodios. Es lo que tienen las series diarias…
Charmed (Embrujadas) 1998-2006
Cuando aun las series sobrenaturales no abundaban demasiado, tan solo Buffy y Sabrina triunfaban en esa época, Constance M. Burge se cruzó de nuevo con Spelling para presentarle un nuevo proyecto, tres hermanas con poderes mágicos. Una temática que él no había tocado tampoco casi nada, pero que le llamó la atención sin dudarlo. Para el casting contó con una cara familiar, Shannen Doherty, quien estaba muy contenta de que Spelling le diera una nueva oportunidad, que poco le duró porque en la tercera temporada también se fue de esta serie. Las otras hermanas eran Alyssa Milano, con quien ya había trabajado también en Melrose Place y Holly Marie Combs, que fue propuesta por su amiga Shannen. La serie se convirtió en todo un éxito desde la primera temporada, convirtiéndose en líder de audiencia y su primer capítulo como uno de los más vistos de la historia de la cadena WB. Cuando Doherty dejó la serie, esas audiencias bajaron de forma notable, pero supieron mantenerse sobre todo con la llegada de una nueva hermana, Paige Matthews, interpretada por Rose McGowan, aunque en un principio Spelling pensó en Tiffani Amber Thiessen, quien rechazó el papel porque no quería pasarse la vida siendo la sustituta de Shannen Doherty. A pesar de todo, Embrujadas fue la serie sobrenatural de mayor duración de su generación, dejando momentazos como estos y llegando a ocho temporadas, concediendo la cadena esta última por petición de los fans, ya que ellos pensaban terminar en la séptima. También fue la última serie producida por Spelling en su totalidad y que pudo ver terminar. Justo un mes después de la emisión del último capítulo, fue cuando él falleció.
Y hasta aquí este breve, aunque no lo parezca, repaso por la carrera de Spelling, dónde en 27 años no estuvo sin más de dos series en antena y aun así, le dolía cada vez que tenía que cancelar una porque, como él mismo decía “lo difícil no es vender una serie, es hacer que continúe”. Por suerte, muchas de ellas continuaron y pudieron hacer nuestros días un poquito mejores. Y siempre echaré de menos su forma de hacer televisión. No importa cuánto me gusten las series de ahora, la calidad que tienen, ni lo mucho que me intriguen. Sus series eran más especiales, más únicas.
Yo no miento y no he visto una serie de Spelling, he visto ocho. ¿Y tú?
domingo, 22 de mayo de 2016
10 momentazos de Charmed que no he olvidado en 10 años
Por estas fechas van finalizando las temporadas de las series o las series ya, así que son momentos muy duros para un seriéfilo. Y esto, claro, ha venido pasando año tras año, así que también tenemos un montón de aniversarios que celebrar por estos meses, cual comunión pero más barato, que lo máximo que hay que pagar es una bolsa de palomitas para comerla mientras rememoras ese último capítulo. Se prefiere, ¿no?
Y hablando de aniversarios, qué casualidad oye, ayer (21 de mayo) fue el de Embrujadas. 10 años del final de esta mágica serie que ha marcado la adolescencia de muchos. Estas cosas tienen su parte buena y su parte mala, como todo. Por un lado, recuerdan nuestra serie allá donde entres, sus actores se ponen nostálgicos (y nosotros más aun) y te hace ilusión ver cuánto amor hay aun por ella. Suena moñas pero es verdad, que yo hay series a las que he querido más que a muchas personas. ¿Soy la única? No, ¿verdad?
Pero lo negativo es que te hace sentirte mayor. Muy mayor. Y es que cada vez que se habla de fechas, en este caso 10 años, te das cuenta realmente de que han pasado a lo Flash, porque recuerdo perfectamente estar sentada viendo en Telecinco el último capítulo de estas brujas ahí con la lagrimita colgando e ir corriendo después al MSN a comentarlo… y esa imagen la veo como si hubieran pasado dos días. ¡Socorro! ¿Cuándo me hice mayor?
Pero hay que quedarse siempre con lo positivo, ¿no? Y Embrujadas nos ha dado muchas cosas buenas, de esas que no se olvidan ni en 10 años.
Así que esta es mi particular celebración, con mis 10 momentos favoritos. Y con spoilers por supuesto.
1. Cuando Prue conoció a sus sobrinos Chris y Wyatt… ah no, que esto no ha ocurrido en la serie, perdón. Es que con eso de que en la convenciones sí se han visto pues una se confunde.
Pero sí que ese último capítulo está dentro de mis favoritos, aparte de porque lo considero un buen final en general, tiene escenas muy memorables como cuando las tres hermanas están escribiendo en el Libro de las Sombras contando su futuro, o Piper y Leo de viejitos subiendo las escaleras o esa reunión de CASI toda la familia. Que claro, Prue se había puesto mala en el cielo y no pudo asistir, pobre.
2. Antes de ese capítulo, en el penúltimo, hubo un momentazo con mayúsculas que recuerdo que me dejó con la boca abierta y sé que los efectos especiales no son para ello, pero yo primero disfruto el contenido y luego ya asimilo los fallos. Y es que, que la mansión entera se venga abajo, pues impresiona.
Hablo de cuando Billie y su querida hermanita le buscaron la guerra a las Halliwell y ni cortas ni perezosas, las cinco lucharon con todos sus poderes, más otros añadidos. Así pasó, que la casa tenía tantos años que no pudo aguantarlo y explotó. Lo peor vino cuando Piper encontró a sus hermanas muertas y cuando coge a Phoebe en sus brazos, yo me vine abajo. Sólo de pensarlo me sale la vena poeta. Sabías que no podían morir, pero hubo ahí un momento de dudas porque bien podrían haber ido a por un final trágico. Menos mal que no.
3. Y si de muertes falsas hablamos, la de Piper está en el primer puesto. Espera, ¿cuál de ellas? Es verdad, que ya perdimos la cuenta de cuantas veces se cargaron a la pobre. Justo en el capítulo que muere Prue, primeramente la que muere es Piper. Bueno, es que es la muerte que vivimos porque la de Prue la dejaron ahí colgada en plan “ya te enterarás si sobrevive en la siguiente temporada porque ahora no lo sabemos ni nosotros”. Y fue muy angustioso. Lo primero, porque se vive una tensión tremenda en todo el capítulo, pero no te esperas que una loca vaya a disparar a Piper por la ventana. Y el momento en el que Prue va a llevarla al hospital mientras llama desesperada a Leo y no puede salir porque está todo eso lleno de periodistas y gente cotilla y empieza a quitarlos del medio usando sus poderes, si no es mi escena favorita de toda la serie, poco le falta. Y para que no se diga que siempre me meto con ella, menuda interpretación se marca ahí la amiga Shannen, aunque yo nunca la he criticado como actriz, que conste. Fantásticas también ella y Holly cuando finalmente Piper muere en el hospital.
4. Cuando Phoebe se pasa al lado oscuro. Nunca fui muy entusiasta de la pareja Phoebe y Cole, yo Piper y Leo forevah, pero sí que me gustó las grandes tramas que le dio a la serie. Como cuando descubren que es Belthazor, cuando Phoebe le deja ir, cuando le quitan sus poderes… Pero desde que Cole se convierte en La Fuente, todo eso mejora aun más, que encima Phoebe se casa con él y no todos los días una se convierte en la señora del inframundo.
Y claro, por amor pues cede a sus encantos y pasa de ser una Embrujada para convertirse en la reina de todo mal, casi nada. Me encanta ver por unos momentos a Phoebe como maligna, embarazada y de coleguis con los demonios. Pero al final, la cabra tira para el monte y ayuda a sus hermanas cargándose a algunos de ellos. El momentazo definitivo es cuando tiene que elegir de verdad, porque eso de jugar a dos bandos no puede ser, y se une a sus hermanas para matar a Cole.
5. El comienzo de todo. No estoy llevando un orden específico como se puede ver, ni siquiera por preferencia porque no podría, así que esta es tan buena posición como cualquiera para nombrar EL momento. Porque sin esto, no hubiera ocurrido nada de lo demás y la serie sería una serie sobre tres hermanas que hablan de sus novios y se pelean de vez en cuando. Qué rollo, ¿no?
En fin, el primer capítulo es mítico, todo él. Pero es cuando Phoebe (me encanta que sea Phoebe) sube al ático toda decidida ella y ve un libro de los que su abuela no la leía cuando era pequeña, donde empieza todo. Un libro de magia que no es Harry Potter, que nada más ponerse a leer activa El Poder de Tres. Se me empuntan los pelos eh. No tiene acción, ni drama, ni nada, pero a mí que nadie me discuta que esta escena no es de las mejores de la serie.
6. Y del principio de la primera temporada, nos vamos al final. Con la primera muerte importante de la serie y la única humana creo recordar, matarme a mí si estoy equivocada. Hablo de Andy Trudeau, policía y el gran amor de Prue.
Me encanta este capítulo porque se revive todo una y otra vez, hasta tiene momentos divertidos con Piper y su mancha de salsa, pero se pasa mal cuando vemos morir primero a Phoebe, después a Phoebe y Piper (¡su primera vez!) y finalmente a Andy y esta vez ya no pueden retroceder el tiempo, que mala suerte oye. Momento triste del que Prue se culpa durante varios episodios y que le hace pensar que no es tan perfecta… ¡eso sí que es histórico!
7. Como he dicho, mi pareja favorita de esta
serie son Piper y Leo desde el principio y podría nombrar cien escenas suyas
como parte de mis favoritas: cuando Piper descubre que es un Luz Blanca y tiene
que cambiar sus poderes con los de él para salvarle, cuando él le salva a ella
desde el más allá, su prohibida boda, Leo ascendido a Anciano y Piper de Diosa…
y la mayoría tristes ¿eh? que se vea que soy masoca.
Pero si me tengo que
quedar con uno que me destrozó completamente es cuando, en la octava temporada,
las hermanas le piden al Ángel del Destino que se lleve a Leo para poder salvarlo
del Ángel de la muerte, pero solo se lo devolverán si vencen al Gran Mal. Ver ahí
a todas como lloran, incluida Billie, mientras congelan al pobre Leo pues sí,
es un momentazo y sí, soy masoca. Me encanta sufrir en las series.
8. Pero no todo en esta serie es triste, ni impresionante. También tiene muchos momentos divertidos en los que casi parece que estés viendo una comedia y me encantan todos ellos. Pero uno que destaco totalmente y no sé por qué, es cuando cada una pierde un sentido: Phoebe el oído, Paige la voz y Piper la vista. Como episodio es normalito, un demonio que las ataca como siempre y poco más, pero las escenas en las que están las tres juntas tratando de comunicarse sin esos sentidos y, claro está, sin enterarse de nada, para mí es de lo mejor de la serie. Es de los momentos absurdos que me gustan con los que me parto inevitablemente.
9. Aquí voy a hacer un poco de trampa y voy a meter en plan sándwich todo el principio de la cuarta temporada. Y es que no se puede elegir un solo momento porque fue, sin duda, el punto más crítico de toda la serie.
La muerte de Prue, a pesar de quien la interpreta, fue sorprendente. Era como impensable que una Embrujada pudiera morir realmente. Y la llegada de Paige fue otro gran momentazo de la serie, de los más importantes. Y además todo de golpe, Phoebe y Piper la conocen en pleno funeral de Prue, a continuación se enteran que es su hermana, Paige sin saber que es una bruja tiene que ayudar a matar a Shax, después conoce a su madre biológica que llega del más allá… demasiadas emociones en tan pocas semanas, que querían que nos diera un chungo o algo. Y claro, todos estábamos un poco sin saber que sentir. Que por un lado aun no nos acostumbrábamos a que Prue no estuviera, por otro Paige solo quería hacer las cosas bien la pobre… momentos difíciles.
Pero para mi, el mejor momento de todo ese bloque es cuando Piper se convierte en furia y Paige se la lleva al cementerio para que pueda sacar todas sus emociones y “odiar” a Prue. ¿Qué queréis que os diga? A mí me ganó con eso y a partir de ahí team Paige total.
10. Tengo un demonio favorito y ese es Barbas, el demonio del miedo que aparece en viernes 13 y mata a las brujas con su mayor temor. Cada vez que sale en la serie ya se sabe que va a ser un buen capítulo.
Y la primera vez que lo hizo fue en la primera temporada, centrándose sobre todo en ir a por Prue. Pero también intentó un 2x1 como en el Carrefour y trató de matar a Phoebe viendo morir a Prue, ingenioso el hombre. Y es que el mayor temor de Phoebe era perder a una hermana (debió de superarlo porque cuando muere Prue en la tercera temporada a ella no le pasa nada…) y el de Prue el agua, porque su madre murió ahogada. Tremenda escena cuando Prue está intentando salir a flote de la piscina y Phoebe está maniatada y amordazada, desesperada sin poder ayudarla. Y es su madre nada menos quien la salva, en espíritu claro. Momentazo de hermanísimas entre Prue y Phoebe que no se verían muchos más a lo largo de la serie.
Sé que me he dejado muchos fuera y me ha costado hacerlo, pero para eso necesitaríamos otros 10 años. Siempre podéis dejarme vuestros favoritos en los comentarios, si es que no coincidís conmigo. Porque en realidad esta entrada ha sido una excusa para recordar una de mis series favoritas y revivir esas grandes escenas que nos dio, que son 10 años ya sin ellas y se las echa de menos.
Pero quien sabe, quizá vuelvan. Qué sorpresa, ¿eh? una serie de los 90 regresando, ¡¿qué locura es esa?! Me reservaré mi opinión para otra ocasión, pero los rumores están ahí. Yo de momento, las seguiré echando de menos.
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